17 febrero 2017 Salud

Dos enfermedades que se relacionan

Los pequeños que sufren de asma cuentan con mayores posibilidades de sufrir de obesidad en la infancia y en su adolescencia, si ellos emplean inhaladores de rescate este riesgo puede disminuir.

A estas conclusiones se ha llegado en la Universidad del Sur de California – Los Ángeles. En su trabajo se analizaron los datos de los pequeños de entre 5 y 8 años de edad que sufrían de la enfermedad respiratoria, pero que no tenían obesidad al empezar con la investigación. Los pequeños fueron seguidos por una década para poder arribar a las conclusiones.

Se pudo ver que los niños que tenían asma al comenzar el estudio tenía un 51 por ciento más de posibilidades de ser obesos en su infancia o adolescencia, cuando se terminó su seguimiento. Para el trabajo se ajustaron factores como la situación socioeconómica de la familia, la actividad física que realizaban y la exposición al humo del cigarrillo.

Los niños que tenían asma al comenzar el estudio tenía un 51 por ciento más de posibilidades de ser obesos en su infancia o adolescencia.

Por otro lado se pudo ver que el uso de los inhaladores de rescate al empezar el trabajo tenían la ventaja de reducir la obesidad casi a la mitad. Los autores de la investigación consideraron que la inhalación de sus componentes podrían prevenir la obesidad, sus compuestos permitirían estimular el incremento en el gasto de energía y así quemar grasa.

El autor del trabajo, Doctor Zhanghua Chen de la Escuela de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California – Los Ángeles confirmaron que sufrir asma en los primeros años de vida incrementarán la posibilidad de ser obesos, por esa razón contar con un correcto diagnóstico y un buen tratamiento del asma podría evitar el desarrollo de la obesidad, lo que, a su vez, incrementaría los síntomas del asma.

Causas del asma en los niños

Los expertos en la materia señalan que el asma es provocado por la inflamación de las vías respiratorias. Los músculos que rodean las vías respiratorias, durante un ataque de asma, se vuelven más rígidos. Este revestimiento se llega a hinchar, lo que provoca que pase menos aire.

Lamentablemente esta enfermedad debe ser diagnosticada y tratada a tiempo por todas sus consecuencias, entre ellas el incremento en el ausentismo escolar y las continuas visitas a los hospitales o centros de salud. En ocasiones una reacción alérgica se vincula de manera directa con el asma. Si los niños tienen sus vías respiratorias sensibles los síntomas del asma se pueden desencadenar al inhalar sustancias llamadas alergenos o desencadenantes.

Entre los alergenos más frecuentes para el asma encontramos el pelo o caspa de los animales, el polvo, moho o polen, los cambios de clima, distintos químicos presentes en el aire o en los alimentos, el humo del tabaco, una mala o inapropiada rutina de ejercicios, infecciones virales, etc.

Vía | Web de consultas
Foto | Pixabay – Greyerbaby

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