16 diciembre 2015 Crecimiento, Opinión

Cuándo dejar a tu hijo salir solo

Hoy por primera vez mi hija, que ya tiene 9 años, ha salido sola a la calle. Iba cerca, feliz y con una falsa sensación de libertad porque un minuto después de empezar a caminar había una persona conocida pendiente de ella, sin que lo supiera. Para ella ha sido una sorpresa porque lo había pedido varias veces y no se esperaba el sí, una aventura y una experiencia muy emocionante. Para mi un horror, ha sido un rato de nervios tremendos, pero también me he sentido muy orgullosa de mi niña.

No he mirado nunca a que edad es conveniente dejarles salir solos, ni lo voy a hacer. Creo que no hay una edad, hay un niño y unas circunstancias. Si nos lees desde un pueblo pequeño te parecerá absurda tanta emoción a los 9 años, si nos sigues desde una gran ciudad quizá creas que es muy pequeñita aún o, puede que los tuyos lo hagan desde mucho antes. El sitio donde vives y la dificultad para llegar a donde tenga que ir el niño, son determinantes para que empiece a salir solo antes o después.

Pero sobre todo depende del niño. Los hay que maduran rápido en cuanto a responsabilidad y sabes que no se saldrán del camino, que no se pararán con nadie y que tendrán recursos si necesitan ayuda. Sin embargo otros van a su aire y se despistan con facilidad o, son temerosos y lo pasarían fatal. Creo que lo más importante es conocer a tu hijo y, como en otros muchos aspectos, ir dándole lo que va necesitando.

Para mi el día de hoy marca un punto de inflexión en el desarrollo de mi hija. Se lo importante que es para ella y, aunque no va a ser algo habitual de momento, ya no hay marcha atrás, es el primer pasito hacia su independencia. Hoy volverá del cole sintiéndose más mayor y, con la satisfacción que dan estos primeros retos.

¿Cuál es tu experiencia?, ¿a qué edad le dejaste salir solo por primera vez?

Foto | Flickr-Penny Lane

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Comentarios

1 comentario
  • Hola Belén, tienes razón en cuanto a que el lugar dónde se vive y la madurez del niño condicionan; después te encuentras con que a partir del segundo, esos factores ya no influyen tanto, porque a fuerza de ir acompañados por sus hermanos y otros niños mayores, dan el paso antes y casi empiezan a salir solos sin pedirlo.

    Con los mayores pasas ese manojo de nervios insalvable del que no te recuperas hasta que no vuelven a casa; con los pequeños te parecen ridículas las recomendaciones porque han escuchado cómo se las dabas a los hermanos, aún así sigues recordándoles que no se entretengan y que miren a los dos lados de la calle.

    Mi hijo mayor a los 8 ‘se me escapó’ (literalmente) en el sentido de que no había manera de que aceptara ir en mi compañía (y la de su hermana); de hecho echaba a correr para evitarlo. Al poco tiempo se tranquilizó y empezó a ir en grupo; es curioso pero siempre me daban más miedo los trayectos por la población que las correrías por la montaña en lugares que yo (que soy excursionista) ni conocía; tenemos una percepción basada en ‘no sé qué’, según la cual la probabilidad de tragedias aumenta en la calle.

    Cuando pasa el tiempo te das cuenta de que tomaste la mejor decisión, y que esa libertad les hace crecer. Un abrazo.

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