8 julio 2017 Salud

Qué hacer frente a esta situación

Si tu pequeño ha sufrido un esguince de muñeca y no conoces cómo tratarlo no dejes de leer el siguiente artículo. En ocasiones nuestros niños pueden realizar diferentes actividades quedando expuestos a esguinces, cuando ellos corren, hacen deportes o actividades físicas podrán terminar torciéndose la muñeca.

Un punto muy importante es llegar a diferenciar un esguince de la muñeca de una fractura, en la mayoría de los casos el esguince se genera por un mal movimiento y no por una caída.

La muñeca tiene la función de darle muchos movimientos a la mano dejándola expuesta a distintas lesiones. Tengamos en cuenta que la muñeca cuenta con 16 articulaciones y 15 huesos, realiza movimientos de inclinación, flexión, extensión, supinación y pronación. Es una zona frágil del cuerpo que frecuentemente, y durante el desarrollo de los niños, puede dolor.

Dependiendo del grado de la lesión se podrá ver una hinchazón moderada.

Alguno de estos dolores se genera por una distensión de la envoltura fibrosa que se encuentra rodeando la articulación. También se podrá dar por el estiramiento de los ligamentos y por la irritación de los tendones adyacentes.

El esguince de la muñeca se puede dar tanto en su cara anterior como en la posterior. Dependiendo del grado de la lesión se podrá ver una hinchazón moderada que dolerá si se intenta girar la mano. En las radiografías no se podrá detectar fácilmente, seguramente se notará que está todo normal.

Tratamientos del esguince de muñeca

A continuación te indicaremos la manera que se podrá tratar un esguince de muñeca. Con el fin de evitar el dolor se deberá colocar una bolsa de hielo en la zona por unos 15 a 20 minutos. Después, un profesional, se encargará de inmovilizar la parte afectada ajustando desde la mano hasta el antebrazo, se podrá usar una fécula de yeso o un vendaje especial.

Será el médico que recete, si considera necesario, analgésicos y antiinflamatorios. Otra alternativa, de ser vital se podrá aplicar ionizaciones con la asistencia de un kinesiólogo, o recurrir a sesiones de rehabilitación.

Un punto importante es tomar las medidas necesarias para prevenir este tipo de lesión, para ello se podrá fortalecer los músculos de la zona y realizar actividad física en sitios seguros, estables, verificando que los terrenos no sean desiguales y que se tenga el calzado adecuado para la actividad (así se podrán evitar las caídas).

Otra buena medida para prevenir es calentar de forma correcta los músculos, estirando los ligamentos antes de realizar ejercicio. Enseñarles a los niños a mantener la fuerza, el balance muscular y la flexibilidad que se necesite para el ejercicio que se realizará.

Vía | Ole bebe
Foto | Pixabay – Bruce Emerling

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