27 enero 2015 Educación

Jugar a ¿qué harías si...?

En el parque, la calle o en el centro comercial. En cualquier lugar hasta al padre más atento le puede ocurrir que la manita de su hijo se escurra de entre sus dedos y, de repente, el susto: mi niño se ha perdido.

Esta situación es más frecuente de lo que pensamos y, aunque en general los adultos tenemos una idea de cómo actuar más o menos clara, no le ocurre lo mismo a nuestros hijos. Por miedo a asustarlos, no les preparamos para situaciones potencialmente peligrosas y esto puede acarrear consecuencias impredecibles.

Ahora bien, ¿cómo educar sin traumas a los niños de tres a ocho años para que sean prudentes al encontrarse solos y no confíen de cualquier extraño? La respuesta, como casi siempre, se encuentra en el juego. Juega con tu hijo al ¿qué harías si? y haced un viaje imaginativo a todas las situaciones que se te ocurran. De este modo, en caso de que se pierda, tendrás una información valiosísima de las posibles reacciones de tu niño.

Por su lado, para tu hijo será una situación menos traumática. Al haberla ensayado mentalmente, no se sentirá tan asustado y podrá reaccionar según las reglas que tú le enseñaste.

El premio de este juego es el reencuentro feliz y la tranquilidad de saber que convertiste una situación potencialmente peligrosa en algo lúdico y seguro.

Foto | morguerfile

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