8 septiembre 2014 Juguetes y juegos, Psicología

El niño que no juega

Los niños necesitan jugar para desarrollarse y crecer debidamente. Además de la función lúdica que ofrece este tiempo de ocio, también van a encontrar herramientas suficientes para ir asentando su base creativa, emocional e intelectual, por eso es necesario que los niños ten la oportunidad de jugar, independientemente, si lo hacen con más o menos objetos, o más o menos compañeros.

Pero existe la posibilidad que un niño no quiera jugar y prefiera estar solo y sin realizar ninguna actividad divertida. En principio no tiene porque ser síntoma de ninguna disfunción, en el caso de que lo haga de vez en cuando, también ellos necesitan aburrirse o no hacer nada. Pero si esto es habitual entonces tendremos que profundizar para ver si nuestro pequeño padece algún problema que no hemos logrado ver en este tiempo.

Pero ¿cuándo debemos preocuparnos? Según los especialistas debemos tomar cartas en el asunto cuando el niño no juegue nada y si repite constantemente el mismo patrón de juego, sin querer aventurarse a probar otros. También si no quiere jugar solo ni con amigos, y prefiere que sean los padres los que estén constantemente, si no acepta juegos de su edad y recupera aquellos que tenía cuando era pequeño o si no es capaz de dejarse llevar por la imaginación en sus roles lúdicos.

Aunque no debemos alarmarnos a la primera de cambio, lo mejor es que consultes con su pediatra o un psicólogo infantil que sabrá valorar hasta que punto necesita algunas pautas a seguir.

Vía | Virginia Ruiz
Foto | Confidencias

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