16 marzo 2012 Actualidad

cuando la pobreza es extrema

Un dato que nos llama la atención, se cree que el precio de un niño en Benin dependerá de que tan hábil sea la persona encargada de negociarlo. Kouduro Rama Yao, conocido por todos como Florian, es el presidente de Mensajeros de la Paz en Benin, desde hace una década se encuentra trabajando en una zona donde los niños están abandonados y la trata de menores y la explotación infantil es lo más normal del mundo.

Florian se encuentra dirigiendo dos centros de protección infantil y es el presidente de Respect, una red de ONG, congregaciones, asociaciones que buscan proteger y rescatar a pequeños abusados y en situaciones de violencia.

La red, para poder tener buenos resultados, debe trabajar junto con la colaboración con la policía de menores, ellos se encargan de vigilar mercados y sitios donde, aunque parezca mentira en el siglo XXI, se compran y venden pequeños. Cuando se ven estos hechos Mensajeros acuden al lugar y acogen al niño protegiéndolo y comenzando una labor en la que se quiere encontrar su familia y la historia de su vida.

Alguno niños huyen de su hogar por sufrir explotación laboral o abuso sexual, otros sufren maltratos, también hay niños que son llevados engañados al lugar cuando se perdieron en la ciudad y otros son abandonados ahí por sus padres. Recordemos que Benin cuenta con uno de los bazares más importantes del continente africano.

Cada día en el mercado de Cotonú hay niños abandonados o perdidos. Pasa todos los días. A veces hay familias que no tienen dinero y vienen, los dejan y se van. También hay muchas niñas que vienen de los pueblos de los alrededores de Cotonú, que se escapan por lo que sea y acaban aquí para buscar trabajo. Llega alguien, les ofrece dinero por trabajar y se las llevan, pero eso se convierte en una historia de violencia sexual o esclavitud“, señala Florian.

Los niños que se compran son para trabajar en el mercado (en el mejor de los casos) o en la cantera.

Cuando los pequeños se reúnen nuevamente con sus familias se les hace un seguimiento de dos años por parte de Mensajeros. Luego de este tiempo se realizan campamentos para todos los niños reintegrados. “Es una oportunidad fantástica para tener tiempo y que el niño te cuente qué ha pasado durante el último año y, si hay algo raro, volvemos. Normalmente todo va bien, pero hay casos“.

Vía | El Mundo
Foto | Flickr – Mercy Watch

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