24 abril 2011 Actualidad, Salud

Las radiografías para confirmar el asma no deben ser rutinarias
Una radiografía o un número limitado de ellas no tiene ningún efecto perjudicial para la salud y es un método diagnóstico eficaz. Pero un número excesivo puede provocar una alteración celular y lesiones a largo plazo. En los niños el control debe ser aún mayor y deben estar restringidas a las absolutamente necesarias. No está de más contarle al médico las que lleva un pequeño antes de realizarle una nueva, para que valore si es o no imprescindible otra dosis de radiación.

En algunos casos la radiografía se utiliza como método protocolizado para confirmar el asma en los niños. La Consejería de Salud de Asturias advierte que esta prueba “debe reservarse para aquellos pacientes en los que existen dudas sobre el diagnóstico”. En la guía clínica que han editado dentro del Plan Regional de Atención al Niño y Adolescente con Asma (PRANA), añaden que la radiografía de torax ante la sospecha de asma, es una práctica sistemática innecesaria y, por tanto, evitable.

Desde la Consejería informan que el asma es el principal problema de salud infantil. En Asturias lo padece el 11,5 por ciento de la población pediátrica y el 15,3 por ciento de los adolescentes. Piden a los facultativos que utilicen otras pruebas diferentes de la radiografía para confirmar el diagnostico de asma. Pruebas basadas en la función pulmonar, como la espirometría, historial de infecciones virales pruebas, historia familiar de asma en familiares de primer grado, especialmente la madre. También reclaman el uso de medidas no farmacológicas, siempre que sea posible.

Inciden también en la necesidad de informarse y actualizarse respecto al asma y la alergia cuyos síntomas pueden confundirse. Una sola crisis puede hacer considerar a un niño asmático ya que cada uno presenta un cuadro diferente. Mientras que hay pequeños que sufren crisis frecuentes, otros pueden no tener ninguna en un año. La Consejería reclama mayor información también por parte de los docentes.

Antes de aceptar que le hagan una radiografía a tu niño, hazle al médico todas las preguntas que consideres oportunas para aseguraros de que es realmente necesaria. Y, lleva un control de las veces que se expone a los rayos X.

Vía | El Comercio
Foto | Flickr-Teseum

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