4 agosto 2015 Opinión, Viajar

Turismo sin niños, algo estamos haciendo mal

No hace mucho empezaron a surgir servicios turísticos en los que los niños están vetados. Hoteles, restaurantes e incluso alguna compañía aérea decidieron dirigirse en exclusiva a un público adulto. No ofrecen nada que los niños no puedan ver o experimentar, su atractivo, para quienes los eligen, es precisamente la ausencia de menores. Suelen ser servicios de calidad superior generalmente enfocados a parejas, con propuestas románticas. Pero eso también se puede encontrar en otros proveedores que admiten niños.

Aunque no tengo nada en contra de estos servicios, al contrario, la diversificación me parece muy positiva para el sector turístico, sí creo que los padres deberíamos plantearnos porqué los hoteles Only Adults son ya los más buscados. ¿A la gente le molestan los niños? Creo que solo algunos, pero suficientes para provocar el rechazo general.

El llanto de un bebé es uno de los sonidos más molestos para el ser humano, es una alarma biológica que estamos programados para oír e interpretar, un mecanismo de supervivencia de nuestra especie. Por tanto es normal que un bebé llorando nos pueda sacar de quicio, incluso si es nuestro hijo. Pero, habitualmente los bebés no lloran sin motivo ni durante tanto tiempo como para provocar la alta demanda de servicios solo para adultos.

Por mi propia experiencia creo que el verdadero origen de que la gente huya de los niños durante las vacaciones, en los aviones, hoteles o restaurantes, son los padres que no educan a sus hijos. Con la excusa de que son niños les permiten hablar a gritos, correr por la piscina, tirarse al agua sin mirar, incordiar durante las comidas, dar patadas al pasajero de delante, etc. No hace falta viajar sin niños para desear salir corriendo de allí. Son los mismos padres que permiten a sus hijos molestar a otros en el parque, los que les enseñan que el más pillo es el mejor y les animan a saltarse las colas de los columpios, los que no dicen nada si se ponen a jugar con juguetes que no son suyos sin pedir permiso… Son niños y ellos están de vacaciones, no es momento de poner límites ni agobiarse enseñando al niño a comportarse.

Como siempre pagan justos por pecadores y en lugar de tomar medidas contra los padres que no educan a sus hijos, se prohíbe la entrada a todos los menores. Y aunque como decía entiendo los servicios Only Adults, no deja de darme pena el motivo. Al final los que tratamos de educar a nuestros hijos para que convivan en sociedad (aunque no siempre lo conseguimos) somos los que nos quedamos sin opciones.

Foto | Flickr-Tharan Parameshwaran

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