Dormir bien durante el embarazo es, para muchas mujeres, uno de los grandes retos de estos nueve meses. Cambia el cuerpo, cambia el sueño y, sobre todo, cambian las posturas que te resultan cómodas. Lo que hasta ahora era tu forma habitual de descansar puede dejar de funcionar de la noche a la mañana.
Llegas al tercer trimestre y, de repente, notas que la tripa se pone dura como una piedra. Sin dolor, o con un tirón raro, y al rato se relaja. Te preguntas si es "eso" o si toca ir corriendo al hospital. Tranquila: lo más probable es que sean contracciones de Braxton Hicks, y saber reconocerlas te va a ahorrar más de un susto en las últimas semanas.
Tienes un hijo o hija de 13 años y proponerle un plan familiar se ha convertido en un deporte de riesgo. Antes le encantaba ir al parque, al cine, a casa de los abuelos. Ahora todo es "un rollo", "paso" o el clásico "qué aburrido". No te lo tomes como algo personal: está haciendo justo lo que toca a su edad.
Durante el embarazo, la piel cambia. Mucho. Y no solo por las estrías: aparecen manchas, la línea alba se oscurece, algunas zonas pican, otras se vuelven más sensibles. Es uno de los temas que más consultas genera en la matrona y también uno de los que más productos "milagro" mueve en farmacias y perfumerías.
Estás embarazada, te suena lo del "test del ADN fetal" y no sabes muy bien si te lo tienes que hacer, cuándo, ni cuánto cuesta. Es una de las dudas más frecuentes en las primeras consultas del embarazo, sobre todo cuando el ginecólogo o la matrona lo menciona como opción tras la analítica del primer trimestre.
Durante el embarazo, las ecografías son una de las pruebas que más ilusión (y también más nervios) generan. Ver por primera vez a tu bebé, escuchar su corazón o descubrir su sexo son momentos que muchas familias recuerdan toda la vida. Pero más allá de la parte emocional, cada ecografía tiene un objetivo médico muy concreto.