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Opinión

Nacimiento Lotus, mantener al bebé unido a la placenta tras el parto (II)

Nacimiento Lotus, mantener al bebé unido a la placenta tras el parto (II)
Ayer hablamos del nacimiento Lotus, la práctica que consiste en no cortar el cordón umbilical y preservar la placenta hasta que se desprenda por sí misma. Lo primero que llama la atención sobre este ritual es que no hay referencias a él que no nos lleven a las autoras de los libros, Shivam Rachana y sobre todo Sarah Buckley. No hay documentos médicos, ni antropológicos que hablen de esta costumbre en otras culturas, y si los hay están bien escondidos. La supuesta primera practicante moderna u occidental del nacimiento Lotus tampoco es fácil de encontrar, todas las referencias a Clair Lotus Day que aparecen en Google son a la frase que la menciona en el libro de Buckley.

Uno de los argumentos de los defensores de la conservación de la placenta, es que los chimpancés lo hacen. Dejando a un lado que somos especies diferentes, con una evolución distinta y que no se porque deben servirnos de referencia, la práctica es minoritaria. La mayoría de las hembras se comen la placenta tras el alumbramiento. Pero esto es anecdótico, lo importante es el argumento de que es bueno para la salud del bebé.

Buckley, porque no he encontrado nadie más supuestamente científico que defienda la práctica, afirma que el bebé recibe nutrientes y oxígeno de la placenta tiempo después del nacimiento. En parte tiene razón, la OMS estudia los beneficios del pinzamiento tardío del cordón versus el pinzamiento temprano. Pero no se refieren a días, sino a un plazo entre 30 y 120 segundos tras el alumbramiento. Después de ese tiempo, deja de pulsar y la placenta deja de tener utilidad. Además, como cualquier órgano no irrigado empieza a secarse y descomponerse.

Para evitar los olores de la putrefacción y su riesgo para la salud del recién nacido, los practicantes del Lotus, lavan la placenta y la conservan en agua con sal. Si fuera tan natural no se degradaría hasta que hubiera terminado su función, ¿no?.

El argumento emocional, al que se recurre cuando no hay evidencias científicas, es que para el bebé es menos traumático, es una transición tranquila y natural entre la vida intra y extrauterina. A no ser que nazca por cesárea programada, el parto implica sufrimiento y estrés. Es la consecuencia de la evolución de la hembra humana. La bipedestación complicó el parto, y así seguimos.

El cordón umbilical no tiene nervios, por lo que el bebé no puede sentir dolor. Buckley afirma que es una práctica traumática y que algunos pequeños se aferran a su cordón. Será que son los únicos recién nacidos que tienen consciencia de su cuerpo y mueven las manos y las usan a voluntad, sino no entiendo como pueden coger el cordón conscientemente y agarrarse a él. Afirma también que estos niños no pierden peso en la primera semana, como no hay estudios no puede probarse. Que se coman la placenta, que la planten en el jardín o la sequen me parece estupendo, allá cada uno. Pero que tengan a un bebé en contacto con un órgano que se está pudriendo me resulta dificil de entender y aceptar.

Esta historia no es nueva, una persona que afirma tener un título académico escribe un libro y lo promociona. En él hace alusión a datos históricos y antropológicos dificiles de comprobar. Utiliza un número suficiente de veces las expresiones «natural«, «respeto» o «trauma«, añadiendo referencias a prácticas animales, añade unas estadísticas que no es posible contrastar, datos científicos igualmente ocultos y ya tiene garantizado un número de seguidoras. La mayoría de ellas no se molestarán en indagar sobre el autor ni las referencias, les bastará con creer que es una vuelta a los orígenes, un desafío a la obstetricia moderna que ignora a la madre y tanto daño hace a la psique del bebé.

Después la historia se va engrosando con supuestas experiencias, otras reales que hay gente para todo, y se añaden datos, aparecen teorías sobre distintos lugares en los que se practica, diferentes orígenes, etc. Mientras la autora del libro, se dedica a rebatir en los foros angloparlantes a cualquiera que cuestione su libro, mientras lo vende en la portada de su web y recibe pingües beneficios, que crecerán en cuanto se edite en español y francés.

Estoy deseando ver quien será el gurú español que haga su adaptación de este libro. Y ya que estamos a ver cual es la siguiente práctica ancestral que debemos recuperar, quizá sea lavar a los bebés con nuestra propia lengua.

Foto | El brollo

B

Belén

Solo plantearme ser madre me abrió un mundo fascinante en el que cada día aprendo algo nuevo. Después de unos cuantos años, y ya con dos niños, sigo aprendiendo y disfrutando de la maternidad. Creo que la crianza debe basarse en una combinación equilibrada de conocimiento, instinto, corazón y razón.

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