El perímetro craneal en el bebé
Uno de los exámenes obligatorios que el pediatra le va a realizar a nuestro bebé desde el momento del nacimiento, es la toma de medidas del perímetro craneal de nuestro bebé. Esta toma se realiza con una cinta métrica que se ajusta en la cabeza del pequeño, por encima de las orejas. De esta forma, el médico irá comprobando si su crecimiento se ajusta a una media -según su sexo y edad- o, por el contrario, podría existir algún tipo de problemas. Por eso es vital que la medición sea realizada de forma continuada por el profesional sanitario.
Durante el primer año el crecimiento es acelerado para pasar después a ralentizarse, por lo que a esta edad el 83,6% de los niños ya tienen el tamaño de cabeza que tendrán de adulto.
Pero si hay una clara y notoria diferencia que se escapa a esas medidas generalizadas, puede existir un problema más importante, veamos algunos de los más relevantes.
Un perímetro craneal mayor:
- Macrocefalia. Es una anomalía que, con el desarrollo del bebé, acabará desapareciendo. Es normal que, al nacer, nuestro bebé presente unas proporciones más elevadas.
- Meningitis. Inflamación del cerebro, membranas y envolturas, así como de la médula espinal.
- Sangrado interno de la cabeza.
- Hidrocefalia. Acumulación de líquido dentro del cráneo.
- Tumor cerebral.
- Enfermedad de Canavan. Es una enfermedad hereditaria que provoca la degeneración o ruptura de las células nerviosas de cerebro.
- Otras son: Síndrome de Morquio, de Hurler o Macrocrania.
Un perímetro craneal menor:
- Microcefalia. Esta causada por una tasa de deficiencia en el crecimiento del cerebro que puede deberse a una enfermedad genética o a desnutrición.
- Fusión temprana de los huesos del cráneo.
- Mal desarrollo del cerebro o, también, desnutrición.
De todos modos y, como siempre decimos, todos estos datos son sólo orientativos y será el pediatra el que determine cada caso de forma particular y personalizada. Cada niño es un mundo y, por lo tanto, su desarrollo también.
Vía | Web del Bebé




