25 noviembre 2015 Salud

Equilibrio energético

Sabemos desde hace unos años que el sobrepeso y la obesidad son causados por el desequilibrio energético, o lo que es lo mismo: si no existe armonía entre la ingesta y el gasto de calorías se pueden producir situaciones de riesgo para la salud.

Un documento de la Asociación Española de Pediatría nos cuenta que, en general, los niños de 9 y 10 años, son más sedentarios que otros que con edades similares, vivieron anteriormente. La mecanización, la urbanización, la sobreprotección (muchas veces somos los padres quienes dificultamos los trayectos a pie hacia diferentes destinos), y la sobre exposición a las pantallas, están provocando más ‘ganancia’ energética que después no se gasta.


Así que, por una parte tenemos el sedentarismo, y por otra un exceso de energía, por lo que habrá quien piense: “entonces con reducir esos sobrantes ya está ¿no?”; pues no exactamente, porque sin el aporte de los nutrientes necesarios, el organismo se puede resentir, teniendo de cuenta que hablamos de personas que se están desarrollando. Es decir, nada de reducir ingesta calórica sin más: la AEP sostiene que ‘en algunos casos se debería reducir la ingesta y aumentar el gasto, mientras que en otros, con aumentar el gasto (más actividad física) sería suficiente’.

Depende todo de varios factores, en cualquier caso, de tener dudas, aconsejo que sea el pediatra o nutricionista quien oriente; y aunque no siempre es necesario, si que lo es recordar que lo que de verdad importa en cuestión de alimentación es el equilibrio, y que los niños puedan proveerse de las vitaminas y minerales que necesitan mediante la alimentación.

La entidad mencionada, sugiere que el ejercicio físico, debe ser realizado de forma moderada y / o intensa, según sus características y edad; es recomendable practicarlo diariamente, para aumentar el gasto calórico para conseguir el equilibrio

Equilibrio energético: más sencillo de lo que piensas

  • Las actividades cotidianas pueden aprovecharse para aumentar el tiempo dedicado a realizar actividad física: actos tan sencillos como subir escaleras, ir andando a comprar, etc. también sirven para ‘gastar’.
  • Es aconsejable realizar ejercicio de moderado a intenso durante 60 minutos diarios, a fin de compensar la ingesta calórica.
  • Esta actividad física, puede incluir: ir andando a la escuela, las clases de educación física, juego libre, senderismo, deportes, etc.
  • Idealmente se harán cinco comidas variadas y equilibradas, para cumplir requerimientos energéticos recomendados para la edad escolar, que están entre 1600 y 2500 calorías dependiendo de la edad y género.

Equilibrio energético2

Antes me he referido a la edad de 9 / 10 años, aunque los datos sobre sedentarismo que se tienen, hacen referencia a una población más amplia (hasta los 17); una de las interpretaciones posibles, es que debemos aprovechar cuando los niños aún son pequeños, para mostrarles hábitos de vida saludables. Una alimentación equilibrada y el mantenimiento de niveles adecuados de actividad física son pilares sobre los que se sustenta la salud (teniendo siempre en cuenta que, a menudo, influyen otros); por lo tanto cabe plantearnos nuestra acción educativa como una estrategia preventiva que pueda dar frutos a largo plazo.

Vía | AEPED
Fotos | Flickr-Skakerman, Flickr-s.schmitz

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