7 enero 2012 Educación, Psicología, Salud

Entre los dos y los cinco años es normal que no tengan fluidez verbal

Todos los niños tienen complicaciones en la fluidez verbal cuando empiezan a expresarse. La evolución en el habla es muy variable y todo lo que le cuesta pronunciar seguramente mejorará con el tiempo. Los niños entre los dos y los cinco años no tienen una fluidez normal y cometen errores. Sin embargo es recomendable estar atentos para saber diferenciar entre las disfluencias normales y las anormales. Una disfluencia es la falta de fluidez en el habla.

Las disfluencias normales suelen aparecer cuando el niño está alterado, cansado o cuando quiere decir algo complicado de explicar. Se puede considerar disfluencias típicas de la edad y la evolución las vacilaciones o la reformulación de las oraciones. También es probable que repitan una o dos veces la misma palabra o frase. Un ejemplo sería “mamá, mamá ven”. Los silencios entre palabras pueden considerarse típicos al igual que las interjecciones y las muletillas.

Sin embargo tendremos que estar atentos ante otras faltas de fluidez que aunque pueden parecer similares a las anteriores pueden indicar tartamudeo en el pequeño. Las repeticiones de sonidos (p…p…p…papá) o las repeticiones de sílabas (pa…pa…papá) al igual que más de dos repeticiones de la misma palabra (pero…pero…pero…). También habrá que fijarse en si alarga durante varios segundos un sonido o si tiene bloqueos del flujo del aire también conocidos como atascos.

Los movimientos asociados al habla en la cara de esfuerzo y tensión es otra prueba de tartamudeo. Puede que el niño tartamudo cambie de volumen o de tono o que incluso tenga una velocidad rápida del habla. Para que todo esto se considere pruebas de que el niño es tartamudo deben repetirse algunas de las dificultades mencionadas frecuentemente. De unas diez palabras se bloquea más de una vez.

Vía | Fundación Española de la Tartamudez
Foto | Globedia

También te puede interesar

Comentarios

Enlaces y trackbacks

  1. Pautas para ayudar al niño tartamudo 8 enero 2012

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *