7 marzo 2017 Salud

Comer demasiados alimentos que disfrutan genera empacho

El empacho o la indigestión en los niños se puede ocasionar por diferentes razones, en muchos casos se relaciona con los alimentos que han comido o que no tengan una correcta digestión.

Es normal que los niños terminen comiendo mucha cantidad de los alimentos que más disfrutan y esto puede provocar que se empachen. Para evitar estos problemas se podrá tener un cambio en la conducta frente a la comida, evitando que se coma muy rápido o con ansiedad.

No todos los niños se empacharán con los mismos alimentos, algunos pueden comer todo tipo de comida sin problema mientras que otros tendrán un estómago más débil o delicado. Los padres tendremos que identificar cuáles son los alimentos que producen una mala digestión y tratar de evitarlos en la dieta.

Los síntomas del empacho o indigestión

Existen muchos síntomas que podemos vincular con el empacho, entre los que se destacan es un fuerte dolor en el vientre, palidez en el rostro y el rechazo de todo tipo de comida.

Los padres tendremos que identificar cuáles son los alimentos que producen una mala digestión y tratar de evitarlos en la dieta.

Dependiendo del grado de empacho los síntomas podrán ser mucho más graves. En la mayoría de los casos los niños no pasan de un leve empacho que se caracteriza por tener el estómago pesado, sequedad en su boca y lengua, cansancio, gases y rechazo hacia todos los alimentos.

Si el cuadro es más grave se podrán sumar vómitos y nauseas fuertes dolores de cabeza, transpiración, diarrea. Si tiene necesitad de vomitar no tendremos que impedírselo ya que se esa manera expulsará la comida que le está generando esa sensación de empacho, seguramente después de vomitar el niño se sentirá mucho más aliviado.

Un punto clave es tratar de aliviar lo que ellos sienten, debemos tener en cuenta que que la indigestión o el empacho es un proceso que comenzará a pasar después de unas horas, en apenas un día los síntomas ya no existirán y los niños habrán recuperado su apetito y sus energías totalmente.

Si el niño está empachado tendremos que cuidar su hidratación, para ello le podremos dar una vaso de agua con zumo de limón al menos tres veces al día para contener su correcta hidratación. Si tiene un gran dolor de tripa se podrá aliviar con una bolsa de semillas caliente (tibia) en el vientre. Además darle un buen masaje en la zona.

Afortunadamente estos dolores tienen una duración muy corta, así que si el niño no tiene apetito no debemos forzarlo a comer ya que al día siguiente ya estará normalizando la situación. Lo ideal después de un fuerte empacho lo aconsejable es que comience a ingerir alimentos livianos, ligeros y en cantidades reducidas, para ver la tolerancia.

Comenzaremos dándole arroz hervido y en cantidades muy pequeñas, si después de hacer la digestión no presenta problemas seguramente su estómago pedirá más comida. Se deberá tomar el tiempo necesario para comer, masticar muy bien evitando los apuros.

Vía | Hijos y alimentación
Foto | Pixabay – 1103997

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