Consejos para frenar los caprichos de los niños en Navidad

Consejos para frenar los caprichos de los niños en Navidad

Escrito por: Sacra    30 diciembre 2013     Comentario     2 minutos

La época navideña es la más relacionada con el mundo de los regalos y sorpresas para los niños. Ante eso, y el bombardeo publicitario que reciben cada día, es normal que sus caprichos se disparen y quieran conseguir todo aquello que desean. Pero ¿cómo ponemos freno a ello?

Llegada la Navidad los caprichos de los niños crecen de una forma exagerada. No podemos olvidar que están expuestos a un continuo bombardeo de artículos, juguetes, marcas comerciales que intentan colocarles la última consola, la colección completa de las muñecas de moda o ese puzzle de su artista favorita, tener que discernir entre aquello necesario o que más les gusta suele ser realmente complicado.

Conceder todos sus caprichos no solo es perjudicial para nuestra economía si no también para su maduración ya que si les acostumbramos a que todo lo que piden se puede conseguir, los vamos a transformar en seres vulnerables y fracasados cuando al crecer comprueben que no todo en la vida se puede conseguir cuando uno desea y quiere. Es mejor colocar límites y frenar sus ansias antes de que sea demasiado tarde.

Según los expertos podemos seguir algunos consejos para ayudarles en estos procesos de elección.

  • La Carta de los Reyes Magos la vamos a vigilar atentamente. Si la lista es muy larga, si ha pedido juguetes similares, otros imposibles… es necesario hacerles entender que unos pueden encajar mejor que otros o le van a beneficiar más. También es el momento de animarles y convencerles de la necesidad de cuidar los juguetes.
  • Repartir la entrega de juguetes. Las Navidades son un momento especialmente familiar, así que es lógico que los tíos, primos, padres, abuelos… quieran obsequiar a los más pequeños con algún regalo. Así que para que el niño no se sienta desbordado, una buena idea es repartirlos a lo largo de todas las vacaciones. Tampoco está de más que, por ejemplo, los regalos de los abuelos se queden en casa de ellos, así cuando vaya a visitarlos tendrá allí algo más con lo que divertirse.
  • Buscar otras alternativas a los regalos comprados. Juguetes hechos en casa, un paseo por la playa, un picnic en el campo o una tarde de juegos en casa, pueden ser bonitos regalos que también nos sirvan para ofrecerles una visión distinta de lo que supone la ilusión de recibir un presente.
  • Evitar las comparaciones con otros familiares o amigos. Hay que enseñarles a valorar lo que tienen y frenar esa capacidad crítica frente a los regalos de los demás.
  • Y, como siempre en la educación de nuestros hijos, nosotros somos el mejor ejemplo. Los niños aprenden por imitación y si nosotros les estamos ofreciendo la visión de que todo aquello que nos gusta lo conseguimos, entonces ellos van a querer conseguirlo de igual forma.

Vía | Consumer
Foto | Buser kaffee


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