5 diciembre 2012 Actualidad, Opinión

El desarrollo era igual que en familias heterosexuales

Investigadores de la Universidad de California han realizado un estudio sobre el desarrollo de los niños que son acogidos por parejas de homosexuales. Con el estudio se pretendía conocer si hay que tener en cuenta la condición sexual de la pareja a la hora de dar en acogida a los pequeños. Según los datos publicados en la revista American Journal of Orthopsychiatry, el desarrollo cognitivo y el coeficiente intelectual de los niños no presentaba diferencias con aquellos que fueron acogidos por parejas heterosexuales.

Los niños que fueron acogidos en las familias habían tenido problemas en el pasado como abusos físicos, exposición prenatal a las drogas o un mal comportamiento de los padres biológicos con respecto a ellos. Fueron acogidos tanto en familias heterosexuales como homosexuales (gays y lesbianas) y después de una convivencia de entre dieciocho meses y dos años, se valoró nuevamente su desarrollo. Así comprobaron mediante pruebas psicológicas periódicas y con cuestionarios que realizaron los padres, que en todas las familias de acogida aumentó el desarrollo cognitivo y el coeficiente intelectual subió una media de 10 puntos. Los problemas de conducta permanecieron estables.

Con estos datos, podemos comprobar de forma empírica que la condición sexual de los padres no influye en la evolución del pequeño por lo menos en cuestión de conducta y capacidades cognitivas. Aunque personalmente, no creo necesaria este tipo de comprobación para saber que lo importante para el crecimiento de un pequeño es poder disfrutar de un hogar donde el amor, el respeto y el cariño sea palpable a diario, independientemente de tener dos padres o dos madres.

Aquí puede que salten aquellos que dicen que estos niños que viven en familias “no convencionales” estarán expuestos en su vida diaria a las burlas de los compañeros, por ejemplo, y que esto puede condicionarles. Es cierto que los niños pueden ser crueles, pero esto no es motivo (bajo mi punto de vista) para negar a las parejas homosexuales lo más bonito de la vida que es tener un hijo. Si nos basamos en la crueldad de los niños, también habría que negarles a las parejas obesas o feas o cojas o calvas o bizcas, la adopción y acogida porque como bien sabemos, los niños son crueles y se agarrarán a cualquier cosa para dirigir sus burlas. Afrontarlas sin que lleguen a afectar a los pequeños y enseñarles a respetar a los demás será la dura tarea de los padres, de todos los padres tanto gays como heteros.

Vía | Muy Interesante
Foto | Flickr-Mike Licht

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