26 junio 2010 Opinión, Psicología

nena enojada

Es lo más normal del mundo que uno quiera que su hijo sea ordenado, brillante y muy aplicado. Pero para una buena educación también es importante que existan límites y normas para la convivencia.

Como padres es muy importante que pongamos normas y que hagamos que las cumplan. Cuando esto sucede debemos premiar su cumplimiento con aprobación. Pero puede pasar, de hecho en las mejores familias pasa, que surjan problemas cuando lo que impera es la exigencia y queda en segundo plano la espontaneidad, el juego, el disfrute y todas las manifestaciones saludables de una conducta infantil.

Como padres debemos sentirnos satisfechos si vemos que nuestros hijos buscan superarse día a día en pos de una perfección que no les impida ser feliz.

También es muy común que caigamos en el gran error de solo demostrarles afectos cuando han cumplido las normas impuestas, recordemos que pese a todo son pequeños y están aprendiendo a moverse en el mundo, por eso nunca debemos negarle cariños, estén equivocado o no. Los niños por ratos suelen ser obedientes pero por momentos no, volviéndose revoltosos.

Es cierto que en la actualidad no existen padres que son tan severos, pero si es normal ver una moral del éxito y de competitividad que puede provocar que los niños crezcan sintiéndose permanentemente evaluados.

Vía | Para Ti Mamá
Foto | Flickr – Macarena C

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