18 abril 2013 Educación

Niño gritando

Aunque parezca que en ocasiones no tenemos otra alternativa lo cierto es que perder la paciencia no siempre es lo más adecuado para conseguir que los pequeños nos obedezcan.

Gritar es una costumbre que vamos adquiriendo sin darnos cuenta y que no es nada agradable. Por eso, si ya nos acostumbramos a gritarles a los niños (o a cualquier persona) debemos aprender a no hacerlo.

Si bien pegar un grito puede tener resultados inmediatos a largo plazo dejarán de tenerlos, ya que, nosotros nos acostumbraremos a gritar y ellos a escuchar los gritos. Desde el Centro de Investigaciones y Terapia de Conducta del Cinteco la psicóloga Ana Arroyo Urtasun considera que elevar la voz no sirve de nada.

Antes de comenzar a ponernos nerviosos debemos pensar las consecuencias de nuestros actos, teniendo en cuenta que nosotros somos modelos para nuestros pequeños y que las acciones que tomemos serán observadas y después usadas por ellos.

Como te mencionamos anteriormente, a corto plazo la estrategia te puede servir, pero después los niños comenzarán a ‘tolerar’ o acostumbrarse a los gritos causando que para tener una reacción debamos gritar más y más fuerte. Además ellos tomaran el grito como una forma normal de comunicación.

Algunos padres pueden sentir que solo obtienen respeto cuando levantan la voz, pero esto no es así. Si bien es cierto que el grito (en un comienzo) llamará la atención también reflejará un grado de enfado y esto no es positivo para ningún interlocutor.

Existen otras formas de comunicarse con severidad que son muy útiles y mucho menos desgastantes. Si quieres comunicarte con un niño un buen consejo es acercarte a una distancia corta, asegurarte de que sepa que le estás hablando (para eso deberás establecer un contacto ocular). Háblale con voz calma y firme, usa un tono bajo y marca de manera pausada cada palabra.

Vía | ABC
Foto | Flickr – Miki Maisam

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