Alteración del aparato urinario: Reflujo vesicoureteral
Lo normal es que la orina viaje de los riñones a la vejiga através de los uréteres. La unión de estos dos últimos elementos, funciona como una válvula que no permite que el líquido fluya en sentido contrario, es decir de la vejiga a los riñones. Pero, en el uno por ciento de los niños, las «válvulas» no funcionan correctamente y se produce reflujo vesicoureteral. Puede ser uni o bilateral según afecte a uno o dos uréteres.
El problema del reflujo es que pueden llegar al riñón las bacterias de la vejiga lo que causaría una infección y en los casos más graves podría, incluso, dañar las funciones del riñón. En la mayoría de los casos el reflujo es hereditario y se da tres veces más en niñas que en niños. Suele detectarse tras una infección del tracto urinario, hacia los 2 o 3 años de edad, aunque también podría verse al nacer o en niños más mayores. Los casos más habituales son los más leves y en muchas ocasiones curan con la edad.
Como decíamos suele detectarse tras una infección, una cistitis o una pielonefritis (infección de riñón). Si el médico sospecha que el niño padece reflujo vesicoureteral, le indicará la realización de una radiografía de la vejiga (cistouretrograma de evacuación). Otras pruebas que puede indicar son la gammagrafía y la ecografía renales. Una vez comprobada la existencia de reflujo, se valorará según su importancia de I a V, siendo la V la situación más severa.
El tratamiento del reflujo de grado I a III es médico, mediante antibióticos que previenen una posible infección y el seguimiento por parte del facultativo. En el 60-80 por ciento de estos casos el reflujo desaparece por sí mismo cuando el niño cumple 5 o 6 años. El reflujo de grado IV y V puede necesitar cirugía para corregirse. Aunque se hace con anestesia general es relativamente sencilla y habitualmente evita que el reflujo vuelva a aparecer. Siempre que se puede se controla con antibióticos hasta los dos años y a partir de esa edad es cuando se plantea la intervención.
Mantener y enseñar a nuestros hijos unos correctos hábitos de higiene genital, ayudará a evitar las infecciones. En los niños se debe prestar atención a la limpieza del prepucio y en las niñas hay que tener la precaución de limpiarlas siempre de delante hacia atrás. Los pequeños deben acostumbrarse a hacer pis frecuentemente, cada tres horas, y sin prisas. Además hay que evitar el estreñimiento.
Foto | Centro Pediátrico online
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