Saber si su desarrollo es correcto, es una de las principales preocupaciones de los padres respecto a su bebé está. Los márgenes de la normalidad física e intelectual son muy grandes. En esta sección hablamos de las distintas etapas e hitos en el desarrollo, con calma, recordando que cada niño es único y lleva su ritmo.
Los primeros meses de vida de un bebé suelen estar llenos de dudas, descubrimientos y un montón de consejos (muchas veces contradictorios) por parte de familiares, amistades o internet. Uno de los aspectos que más suele preocupar a madres y padres es comprobar si todo va bien con el crecimiento. Por eso, el seguimiento del peso y talla del bebé suele convertirse en una referencia importante durante las revisiones pediátricas. No hace falta obsesionarse con los números, porque cada niño evoluciona a su manera, pero sí conviene mantener un control regular y consultar cualquier duda con el especialista.
Estás embarazada, te apetece (o no), y aparecen las dudas: ¿le hace daño al bebé?, ¿qué postura es mejor con la tripa?, ¿hay algún trimestre en el que sea mejor parar? La duda es lo más común del mundo, y la respuesta corta es que, en la mayoría de embarazos sin complicaciones, el sexo durante el embarazo es seguro hasta el final.
Si llevas semanas dándole vueltas a un plan distinto para el fin de semana, una granja escuela puede ser justo lo que buscas. Son espacios pensados para que los niños toquen, huelan, se manchen y entiendan de dónde vienen los huevos, la leche o las verduras. Y, de paso, las familias respiran lejos del asfalto.
Si estás embarazada y te han dicho que tienes que hacerte "el test del azúcar", es muy probable que te suenen las palabras diabetes gestacional. Afecta a entre el 6 y el 12% de los embarazos en España, según datos de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), y suele aparecer en el segundo trimestre.
La alimentación infantil y su impacto en el aprendizaje está presente desde los primeros meses: los nutrientes, los horarios, el entorno de la comida y los hábitos asociados influyen en la atención, la memoria y el estado emocional del niño. Entender qué necesita un cerebro en crecimiento y cómo la nutrición se conecta con el sueño, el juego y las rutinas ayuda a familias y cuidadores a favorecer el desarrollo infantil sin generar presión ni culpabilidad.