El ocio de la familia también debe adaptarse con la llegada de un bebé. En esta sección recopilamos ideas para disfrutar del tiempo libre en casa y fuera de ella. Seguro que encontráis el plan perfecto.
Pasear entre puestos de queso, escuchar a un titiritero, probar una porra recién hecha o ver cómo un alfarero da forma al barro. Los mercadillos y mercados tradicionales son uno de esos planes que funcionan casi siempre con peques: hay movimiento, colores, olores y, casi sin querer, aprenden de oficios, productos locales y costumbres.
Pasear entre puestos de queso, escuchar a un titiritero, probar una porra recién hecha o ver cómo un alfarero da forma al barro. Los mercadillos y mercados tradicionales son uno de esos planes que funcionan casi siempre con peques: hay movimiento, colores, olores y, casi sin querer, aprenden de oficios, productos locales y costumbres.
Pasear entre puestos de queso, escuchar a un titiritero, probar una porra recién hecha o ver cómo un alfarero da forma al barro. Los mercadillos y mercados tradicionales son uno de esos planes que funcionan casi siempre con peques: hay movimiento, colores, olores y, casi sin querer, aprenden de oficios, productos locales y costumbres.
Pasear entre puestos de queso, escuchar a un titiritero, probar una porra recién hecha o ver cómo un alfarero da forma al barro. Los mercadillos y mercados tradicionales son uno de esos planes que funcionan casi siempre con peques: hay movimiento, colores, olores y, casi sin querer, aprenden de oficios, productos locales y costumbres.
Pasear entre puestos de queso, escuchar a un titiritero, probar una porra recién hecha o ver cómo un alfarero da forma al barro. Los mercadillos y mercados tradicionales son uno de esos planes que funcionan casi siempre con peques: hay movimiento, colores, olores y, casi sin querer, aprenden de oficios, productos locales y costumbres.
Salir de casa con un bebé recién nacido puede parecer una expedición. Y con un bebé de seis meses, también, aunque por motivos distintos. La buena noticia es que no hace falta hacer planes espectaculares: lo que tu bebé necesita en el primer año es estímulo tranquilo, contacto contigo y rutinas que pueda anticipar.
Salir de casa con un bebé recién nacido puede parecer una expedición. Y con un bebé de seis meses, también, aunque por motivos distintos. La buena noticia es que no hace falta hacer planes espectaculares: lo que tu bebé necesita en el primer año es estímulo tranquilo, contacto contigo y rutinas que pueda anticipar.
Salir de casa con un bebé recién nacido puede parecer una expedición. Y con un bebé de seis meses, también, aunque por motivos distintos. La buena noticia es que no hace falta hacer planes espectaculares: lo que tu bebé necesita en el primer año es estímulo tranquilo, contacto contigo y rutinas que pueda anticipar.
Salir de casa con un bebé recién nacido puede parecer una expedición. Y con un bebé de seis meses, también, aunque por motivos distintos. La buena noticia es que no hace falta hacer planes espectaculares: lo que tu bebé necesita en el primer año es estímulo tranquilo, contacto contigo y rutinas que pueda anticipar.