Viajar es una de las actividades más placenteras y educativas que podemos hacer con nuestros hijos. Recogemos aquí ideas de destinos especialmente interesantes para viajar en familia.
Visitar una cueva en familia es de esos planes que se quedan grabados. La penumbra, el eco, las formaciones que parecen de otro planeta… A los peques les fascina, pero también les impresiona. Y ahí está la clave: no todas las cuevas valen para todas las edades, ni todos los niños reaccionan igual al mismo entorno.
Pedalear en familia es de esos planes que enganchan a todos: los peques descubren el paisaje a otro ritmo, y los adultos desconectan sin sentir que están "cuidando" todo el rato. Pero elegir bien la ruta lo cambia todo. Un tramo demasiado largo, con desnivel o con coches cerca, puede convertir la excursión en una pequeña odisea.
Visitar un castillo con peques tiene algo de mágico. Las murallas, los puentes levadizos y las torres despiertan la imaginación de cualquier niño, y de paso convierten una tarde cualquiera en una pequeña aventura medieval. Si estás buscando planes en familia que combinen aire libre, historia y juego, las fortalezas son una apuesta segura.
Pasear entre puestos de queso, escuchar a un titiritero, probar una porra recién hecha o ver cómo un alfarero da forma al barro. Los mercadillos y mercados tradicionales son uno de esos planes que funcionan casi siempre con peques: hay movimiento, colores, olores y, casi sin querer, aprenden de oficios, productos locales y costumbres.