
A estas alturas de la historia ya resulta extraño encontrar a un adulto que no disponga de un teléfono móvil. La tecnología nos empuja a acumular aparatos, dispositivos, electrodomésticos, que si bien nos hacen la vida más sencilla, también acaban por complicarla, haciendo que seamos unos totales dependientes de los últimos inventos.
Pero lejos de demonizar los avances tecnológicos que nos traen tantas ventajas en nuestra vida, cierto es que nos sentimos más seguros si lo tenemos, o creemos tener, todo bien controlado. Así resulta que cada vez es más temprana la edad en la que los niños disponen de un teléfono móvil, algo que puede ser importante en el caso de que los niños precisen de nuestra ayuda o tengamos que tenerlos controlados por cualquier motivo.
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