Fuera las grasas en el embarazo
No me refiero a que nos pongamos a dieta o que nos vayamos al gimnasio, sino que mantengamos una dieta equilibrada, evitando los fritos y los alimentos grasos. Los expertos recomiendan evitar el “comer por dos” y seguir una serie de recomendaciones como incrementar la ingesta de frutas y verduras, así como de hidratos de carbono y todos aquellos alimentos que contengan ácidos grasos omega 3 y omega 6.
¿Y esto cómo se consigue? Comiendo de 2-3 piezas de fruta al día, 3 veces a la semana legumbres, 2 veces al día verduras y hortalizas, tratar de comer carne o pescado una vez al día, de 2-4 raciones de lácteos diarios – leche y derivados – y de 4-5 raciones de pan, arroz y pastas (evitando los refinados).
Según los especialistas, el 60% de los folatos (ácido fólico) que ingerimos en nuestra alimentación procede directamente de frutas, vegetales y cereales, mientras que un 40% provienen de la carne, el pescado y los productos lácteos.
Se recomiendan las carnes a la plancha y asadas, tomar la verdura fresca y la fruta sin pelar – siempre bien lavada si no se ha pasado la toxoplasmosis – evitar los embutidos y los patés, así como el consumo de azúcares refinados, el queso curado por su alto contenido en grasa así como las salchichas o las hamburguesas.
Estas indicaciones no son sólo adecuadas para embarazadas, realmente son las que deberíamos seguir en todo momento en nuestra alimentación, pero como sabemos que el día a día es complicado, al menos vamos a tratar de llevarlas a cabo en el momento más importante de nuestra vida: cuando tenemos a un bebé en nuestro interior.
Me voy a comer, que no veáis qué hambre tengo.
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