Los niños y el trastorno bipolar

Los niños y el trastorno bipolar

Escrito por: Sacra    15 enero 2011     14 Comentarios     2 minutos

Hasta hace sólo unos años todavía se tenía la certeza de que el trastorno bipolar o trastorno afectivo bipolar era una enfermedad mental propia, exclusivamente, de adolescentes y adultos. Nuevos estudios han llegado a la conclusión que esta enfermedad mental severa, puede afectar a todo tipo de población. De hecho, según estudios retrospectivos realizados en adultos, un 8 por ciento ya manifestaron esta patología entre los 3 y 14 años de edad. Por lo que se vuelve a constatar que los niños pueden tener los mismos diagnósticos psiquiátricos que los adultos.

El trastorno bipolar se caracteriza por la aparición de episodios de profunda depresión que se van alternando con otros de incontrolable euforia, manías o desmesurada irritabilidad. Es por ello que muchos niños son diagnosticados erróneamente por otras enfermedades como la hiperactividad o la esquizofrenia, algo que puede causar el agravamiento de la enfermedad y diversos trastornos en la personalidad. Aunque se desconocen sus causas, es cierto que se estima que en un 80 por ciento de los casos su origen es genético.

Afortunadamente en los últimos años con los avances médicos en torno a la neurociencia se está logrando diagnosticar de forma más temprana a los niños que padecen este trastorno. De este modo, cuanto más temprano se inicie el tratamiento mejor será la evolución de la misma llevando un control más exacto.

Los niños que padecen trastorno bipolar pueden presentar distintos síntomas: terrores nocturnos y disfunciones del sueño, irritabilidad, cambios bruscos de humor, desafío y desobediencia ante la autoridad, agitación, hiperactividad, precocidad sexual y ansiedad ante la separación, entre otros muchos. Por regla general manifiestan déficit en la atención y suelen tener muchos problemas de aprendizaje. Al contrario que los adultos que presentan épocas de depresión y otras de manía, el niño, generalmente, inclina su balanza siempre al estado depresivo.

En el caso de que nuestro niño presente varios de estos síntomas y tras consultar con su pediatra, es importante acudir al psiquiatra para que le realice un examen profundo y en el caso que fuera diagnosticado iniciar el tratamiento adecuado. Este, generalmente, se compone de una parte terapéutica, farmacológica y psicoeducativa.

Vía | Salud.com


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