No trasladar nuestro mal humor

No trasladar nuestro mal humor

Escrito por: Leticia   @leticiadelpino    2 noviembre 2012     Sin comentarios     2 minutos

A todos nos puede pasar que tengamos un mal día, en el que el mal humor nos domine, pero en esos días debemos ser conscientes que los niños no tienen la culpa, debemos tratar de reflexionar y cambiar la actitud.

En ocasiones, por diferentes razones, podemos sentirnos dominados por un marcado mal humor, lo que nos puede generar sentimientos de impotencia y bronca. Lo importante es que, por más desbordados que estemos, no debemos descargar el mal humor sobre los niños. Sé que en situaciones extremas puede ser difícil, pero debemos intentarlo.

Con solo tomarnos unos minutos de soledad podemos impedir que nos traicionen los nervios y que los hagamos pasar un mal día a ellos. Vencer el mal humor es posible, solo es cuestión de proponérselo. Un buen consejo es mojarse la cara y comenzar a respirar profundamente.

Desde nuestro sitio no queremos criticar a los padres que alguna vez perdieron los estribos, muchas veces cuando uno tiene muchos problemas termina explotando por la menor cosa que te puedes imaginar. Además podemos perder la paciencia cuando hacen algo indebido, como sacarse una baja nota o una pelea entre hermanos.

Carmen Montoro, psicóloga del Isep Clínica Granada considera que: “hay que tener en cuenta que los niños requieren una atención especial y tienen menos recursos y experiencias para afrontar y responder de forma adecuada a lo que se les presenta”. Como adulto también podemos entender que ellos también pueden tener un mal día, pero si se cruzan con nuestro mal día nada bueno saldrá, por eso como mayores debemos ser nosotros que podamos manejar la situación.

Luis Muiño considera que el más humor llega por diferentes motivos: “El estrés continuo y diario provoca mal humor y, por eso, estamos más irascibles, pero también la frustración puede generar mal humor, enfadarnos y tener que reprimirnos”, pero existen otras causas, como el exceso de tareas, o que los niños hagan demasiado ruido durante toda la tarde y no entiendan el límite, cansancio físico, etc.

Para solucionar el problema una forma será preguntarnos a nosotros mismos que fue lo que nos ha causado mal humor. Reconocer y aceptar el malestar. Si el malestar surgió en el trabajo lo que podemos hacer es tomar la entrada a casa como una desconexión, podremos aislarnos en nuestra habitación solo unos minutos.

Pensemos que los adultos somos los modelos para los niños y que ellos copiaran nuestras respuestas.

Vía | ABC
Foto | Flickr – Drorigui


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