Visitar un balneario durante el embarazo
Aunque la visita a un spa o balneario siempre es recomendada para todos los públicos, en el caso de las embarazadas hay que tener en cuenta algunos aspectos en cuanto a los tratamientos a tomar y cuando se deben tomar. Estas son algunas indicaciones.
Antes de realizar cualquier tratamiento termal, este debe ser supervisado y valorado por un profesional. A pesar de no haber padecido ningún problema previo o durante el periodo de gestación, un profesional debe indicar las pautas a seguir, de ahí que sea conveniente llevar el historial médico para su revisión. Hay centros con programas para embarazadas que realizan esta revisión de manera gratuita. Cada tratamiento tiene su fin y los aplicados a las embarazadas deben ser los más saludables para su estado de gestación.
Los profesionales también recomiendan que se realice la visita al balneario a partir del 4º mes de embarazo. Con esto evitamos riesgos de aborto o para el desarrollo del feto en la etapa crítica del primer trimestre. Los tratamientos a seguir deben ser suaves, sin acción directa sobre la barriga ni con cambios bruscos de temperatura. Incluso, para los 2 últimos meses de embarazo en los que la postura a adoptar es más complicada, existen maneras de poder tomarlos sin riesgo de incomodidad para la madre.
Y por supuesto, no todos los tratamientos son adecuados. Los que poseen efectos térmicos, mecánicos y farmacológicos deben ser evitados. En este último caso de los efectos que producen, destacar las técnicas hidroterápicas, baños de vapor y saunas, hidroterapia de contraste, etc.
Mucho cuidado, por lo tanto, con estas terapias relajantes que no tienen por que dejarse tomar pero con precaución e información. Sirven para los dos. No lo olvidemos.
Vía | serpadres.es
Foto | sxc-porah

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