19 noviembre 2010 Actualidad, Educación, Entretenimiento

El 40 por ciento de los espectadores de Bob Esponja son adultos
¿Quién vive en la piña del fondo del mar? Estoy segura de que una espectacular mayoría puede contestar a esta pregunta. Y es que Bob Esponja sigue siendo el rey de los canales temáticos de la Televisión Digital Terrestre (TDT). Una serie animada que no sólo siguen los niños sino también muchos adultos. Todos ellos unidos por las locas aventuras de una esponja marina con corbata y pantalones que tiene por mascota a un caracol que sólo sabe maullar.

Un protagonista cuyo mejor amigo es una estrella de mar un tanto cortita, Patricio, y que encuentra la felicidad absoluta haciendo cuantas más mejor cangre burgers en el Crustáceo Crujiente. Un loco argumento que ha revolucionado tanto a niños como a mayores no sólo de nuestro país, sino de más de un centenar de países. En España podemos verlo a través de Clan, el canal infantil de Televisión Española.

Pese a que sus responsables aseguran que se trata de una serie creada para chavales entre los 4 y los 12 años, los datos dicen otra cosa. De hecho, el 40 por ciento de los telespectadores que no se pierden las aventuras de la esponja marina cuadrada amarilla puede que peinen alguna que otra cana. Son muchos los que pasan de la adolescencia.

En palabras del director de Márketing y Ocio de MTV Networks (empresa que como Nickelodeon, forma parte de Viacom), Carlos Tribiño: “Es una serie que llega con mucha efectividad a la audiencia a la que va dirigida y también a un público adulto. Hemos visto que desde que se difunde en abierto, el 40 por ciento de la audiencia tiene más de 15 años. Incluso, en Estados Unidos se emite en canales de mayores”.

“Se trata de un fenómeno similar a Los Simpsons pero a la inversa. Estos configuran una serie para adultos que la ven niños”, mientras que Bob Esponja está pensada para los peque pero la siguen también los mayores, asegura Tribiño.

Sin duda Bob Esponja se ha convertido en un rey de la televisión. Su nacimiento se remonta a hace sólo once años, cuando el biólogo marino volcado en la educación infantil, Sthephen Hillenburg, observó que los niños respondían muy bien a las esponjas marinas, las estrellas de mar o las medusas.

Tras hacer un máster en Artes Gráficas dio vida a este personaje (rodeándolo de humor y locuras –no olvidemos que vive en una piña-) que le ha hecho famoso en todo el mundo y le ha proporcionado una vida bastante desahogada. Y es que hablamos de un personaje “muy simpático que tiene mucho sentido del ridículo. Un producto ciento por ciento Nickelodeon”, dice Tribiño.

Foto | Hitsmusicales
Más información | El País

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