12 mayo 2013 Psicología

Niño triste

En muchas ocasiones las adopciones terminan en un triste reabandono. Este es uno de los mayores temores de las parejas que toman la decisión de adoptar un pequeño.

Los casos de adopciones fracasadas son frecuentes. Desde el Instituto de la Familia de la Universidad de Comillas la psicóloga Ana Berástegui señala que estos casos se denominan pseudorrupturas. Estadísticamente se cree que entre un 1 y un 1.5 por ciento de las adopciones internacionales fracasan.

Los datos estadísticos son bastante pobres, entre otras cosas porque la adopción no debe aparecer en las estadísticas posteriores, de forma que se pierde la pista”.

Solamente en Cataluña se sabe de 72 pequeños que fueron abandonados por sus familias adoptivas en los últimos 10 años. Estos niños pasan a depender del sistema de protección de menores ya que las adopciones son irrevocables y no pueden ser devueltos a su país. El nuevo abandono afecta, y mucho, al menor y a su comportamiento, con riesgos en su salud mental.

Volver a abandonar a un pequeño es una situación extrema que toma la familia adoptiva, la ruptura del vínculo acaba en un gran conflicto.

José Luis Gonzalo, psicólogo señala que: “Con que haya un solo niño o menor en esta situación de reabandono ya es un fracaso de toda la sociedad. Las adopciones que he visto que más han fracasado son las de menores que presentan alteraciones en la vinculación y trauma por abandono, maltrato y/o abuso sexual en sus lugares de origen”.

Lamentablemente esto sucede más frecuentemente de lo que podemos llegar a creer. Las personas cuentan con una memoria emocional y sensorial que registran los traumas aún cuando estos tuvieron lugar en los primeros meses de vida.

Muchos padres piensan, de forma errónea, que el amor lo es todo y que gracias a ese sentimiento se pueden solucionar todos los problemas, pero esto no siempre es así. Cuanto más difícil haya sido el pasado del niño más problemas tendrá para confiar en la nueva familia y establecer vínculos seguros y duraderos.

Algunos pequeños que han sido adoptados tienen problemas para mantener una relación de amistad, para controlar los impulsos, para cumplir los límites y las normas establecidas, además de no poder controlar los impulsos. Es muy frecuente que tengan baja autoestima.

Quienes hayan adoptado un pequeño o estén pensando en hacerlo deben saber que existen diferentes servicios post adopción en las comunidades autónomas.

Vía | ABC
Foto | Flickr – JP Colazo

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