11 agosto 2015 Alimentación

Probar nuevos alimentos

No hace ni una semana que hablábamos sobre la neofobia alimentaria en este post, en el que (además) introducíamos los errores de los padres en el proceso de aprendizaje alimentario. Pues bien, se acaba de publicar el resultado de un estudio realizado (para su tesis doctoral) por la investigadora Edurne Maiz. Se presentaron cuestionarios adaptados sobre neofobia infantil a un total de 831 escolares de más de ocho años. Asimismo se han tomado datos sobre estilo de vida y variables psicológicas.

La principal conclusión es que los padres pueden evitar el problema manteniendo el vínculo parental con sus hijos; pero además sería conveniente que intentaran realizar alguna de las comidas todos juntos en un ambiente distendido. Prestar atención a estos temas está justificado por las consecuencias dietéticas negativas de este comportamiento, el cual reduce la variedad de alimentos que se toman.

Además del vínculo y el ambiente distendido en las comidas, los padres pueden utilizar refuerzos positivos e implicar a los niños en la compra de alimentos, selección del menú, y preparación de las comidas. Y sobre todo no olvidéis que ‘somos modelos para los peques’.

La neofobia suele remitir en torno a los cinco años, por lo que a priori no es preocupante; y a pesar de eso la cantidad de niños mayores, e incluso adultos, es más elevada de lo que se creería. Así pues, si no queremos que el problema (general) se agrave, y sobre todo si deseamos prevenirlo, deberíamos revisar nuestros estilos parentales de alimentación.

Es curioso que los participantes en el estudio que son neofóbicos, mantienen una dieta pobre en vitaminas y fibras; y por contra, abusan de los alimentos que deberían ser ocasionales (snacks, bollos, grasas como helados, etc)

Edurne y su equipo han observado que los progenitores controlan y estimulan a los niños cuando son pequeños, pero llega un momento en que para evitar el sufrimiento tiran la toalla. Es importante saber que los niños neofóbicos investigados, presentan mayor ansiedad que los neofílicos (comen de todo y además por que les gusta probar alimentos). Los últimos también tienen mayor puntuación en autoconcepto.

En cualquier caso, no han encontrado ninguna diferencia notable en lo que respecta a la composición corporal de unos u otros (aunque a esto puede contribuir la administración de complementos alimentarios)

Vía | Universidad del País Vasco
Foto | Flickr-timsamoff

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