5 agosto 2010 Crecimiento, Salud

El botiquín homeopático imprescindible para tus hijos
Una de las medicinas alternativas más extendida es la homeopatía. Se trata de una ciencia desarrollada hace más de 250 años por el médico alemán Samuel Hahnemann y que es aceptada como un remedio para cuidar la salud. Esta medicina se basa en la teoría de la similitud por la que a un individuo sano se le suministra una medicina en dosis muy, muy pequeñas para provocarle unos síntomas que el organismo combate. En una persona enferma se consigue la reducción y/o desaparición de esos síntomas.

Aunque son muchos los remedios que presenta la homeopatía hay cuatro sustancias que no deben faltar en el botiquín pediátrico. Se trata de un botiquín infantil imprescindible de urgencia para aquellos que confían en esta medicina.

Utilizar la homeopatía en Pediatría es especialmente beneficiosa ya que a los niños se les está administrando unas dosis infinitesimales de medicamento, es decir que la toxicidad es indefectible. Este mismo argumento justifica que se pueda prolongar su uso en los menores.

Hablamos de cuatro remedios muy usados en la homeopatía pediátrica: Aconitum, Arnica, Belladona y Chamomilla.
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  • Aconitum 7ch.- Este compuesto está especialmente indicado para tratar la fiebre con escalofríos y calor seco, es decir procesos gripales y resfriados consecuencia del frío o de los cambios bruscos de temperatura que se producen ahora en verano.
  • Arnica 7ch.- Con este medicamento se acelera la cicatrización de las heridas, incluidas las abiertas en una operación. También es efectivo en otras lesiones como dislocaciones, hematomas, esguinces, contusiones… En este mismo sentido, la arnica es eficaz para el dolor muscular.
  • Belladona 7ch.- Este remedio es eficaz en el tratamiento de la fiebre alta y las inflamaciones agudas como por ejemplo las provocadas por una inflamación de oídos, de garganta, de las vías respiratorias…
  • Y Chamomilla 7ch.- Esta medicina homeopática se usa para remediar procesos gastrointestinales, cólicos, gases y dolores penetrantes como los que se producen con la dentición, la cabeza y otros tantos.

Las dosis recomendadas son dos gránulos por toma en niños de uno a cinco años y tres de seis a 12 años. Si el niño no mejora en 48 horas es preciso consultar a un médico.

Fuente | Homeopatía Viva
Foto | Homeopatía Madrid

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