
Resulta extremadamente frustrante ver como tus deseos de ser padre se quedan ahogándose en el mar impreciso de la medicina, del azar, de los antecedentes genéticos o de cualquier pequeño y nimio detalle que la naturaleza se ocupa en escondernos pero que nos impide conseguir nuestros deseos. Es entonces, cuando ante toda posibilidad por gestar un hijo, nos dedicamos a llenar ese inmenso vacío a través de la adopción. Pero adoptar no es fácil.
Más allá del tema burocrático, político o social, y una vez ya tenemos a nuestro niño en casa, debemos tener en cuenta que, especialmente para aquellos que no son bebés, la adaptación es muy importante y se trata de un tiempo crucial en el que ambos, tanto la familia como el niño, tienen que empezar a vivir la vida desde otras directrices.
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