6 enero 2017 Psicología

Es necesario incentivar su independencia

Recordemos que al hablar de ‘padres helicópteros’ nos estamos refiriendo a los que son sobreprotectores y buscan tener un excesivo control en la educación de los niños, sus actitudes son poco beneficiosas.

Tener este tipo de conducta por parte de los padres impide que los pequeños aprendan a enfrentarse por sí mismo con los problemas y no lleguen a ser autónomos. Los adultos deberemos supervisar y guiar a los niños a través de su vida, pero tendremos que ir permitiendo cierta independencia en base a su edad y las capacidades que tengan.

Estadisticamente se sabe que con el paso de los años se ha incrementado esta tendencia de sobreproteger a los hijos, evitando que tengan que enfrentar dificultades. Esto es muy negativo ya que no llegan a desarrollar su personalidad y no dejan que puedan enfrentarse a los problemas.

Este nuevo tipo de fenómeno es conocido como ‘padres helicópteros’ y lamentablemente cada vez se ven más casos. Los niños que continuamente están protegidos van perdiendo su iniciativa y dejan de ser responsables de sus actos y de su propio bienestar.

Tener este tipo de conducta por parte de los padres impide que los pequeños aprendan a enfrentarse por sí mismo con los problemas y no lleguen a ser autónomos.

Desde el Servicio de Psiquiatría y Psicología Clínica del Hospital Universitario HM Puerta del Sur, la Doctora Lilia Marinas considera que esta excesiva preocupación de los adultos es mala y los padres deberían educarlos para poder enfrentar su vida.

Este tipo de pequeño terminan teniendo menos iniciativa y no se sienten motivados ni creativos. Por otro lado se puede ver que no tienen la capacidad de reconocer sus errores y el nivel de tolerancia ante la frustración es muy baja. Evitan hacerse responsable de sus actos y ante la menor contradicción se irritan y se ponen agresivos con las personas de su entorno.

Marinas señala la importancia de regañar a los pequeños en el momento en que se quiera corregir una conducta inadecuada, dándole a conocer las razones por las cuales se le marcan los límites. Esa es una forma de educarlos que debe permanecer a lo largo del tiempo.

No está mal que los pequeños se equivoquen y aprendan de sus errores, es fundamental para adquirir un correcto aprendizaje. Los padres podemos ayudarlos pero no deberemos realizar las cosas por ellos, por ejemplo, en el caso de las tareas del colegio podremos guiarlos pero no hacer todo por ellos ya que así no podrán aprender a resolver problemas si aprenderán a convertirse en seres autónomos.

Esto no significa que no requieran de una guía y una supervisión pero darle algún grado de independencia en función a sus capacidades es positivo, por ejemplo, los más pequeños de dos o tres años pueden comenzar a comer y vestirse solos, a los seis años ya pueden saber jugar solos de forma creatividad, lavarse, vestirse, ordenar sus juguetes. Los padres y los niños pueden realizar actividades juntos y también separados, los resultados serán beneficiosos para ambos.

Vía | Web Consultas
Foto | Pixabay – Dagon

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