5 mayo 2015 Educación, Entretenimiento

cortometraje la flor más grande del mundo

Vivimos en un momento en el que la imagen impera sobre otros medios de ocio. Casi como por arte de magia, los niños aprenden a usar el smartphone o el ordenador, antes que a controlar sus esfínteres, así que no es extraño que la tecnología se haya convertido en la auténtica reina para que los niños se diviertan.

Pero si además de divertirse, somos capaces de empujarles hacia otros pensamientos, ideas o motivaciones, entonces también les estaremos educando en valores, aquellos que nacen en el seno de la familia y que les sirven para ser mejores personas, más amplios en conocimientos, más hondos en sentimiento y, si bien no podemos garantizar la felicidad, al menos les dejamos un mundo más amoroso y justo para todos.

Son muchos los cortometrajes que se han realizado para niños en los que se tocan temas vitales para poder convivir todos juntos en este planeta. Es evidente que lo que se aprende en la infancia, difícilmente puede olvidarse. En esta ocasión os traemos un cortometraje, basado en un cuento de José Saramago, que si bien es para los niños, los adultos también deberíamos dejarnos invadir por la magia de su mensaje.

“La flor más grande del mundo” nos presenta a un niño que vive en un entorno urbano, rodeado de comodidades pero que un día, por casualidad, descubre el mundo de la Naturaleza y de las muchas necesidades que se presentan en nuestro alrededor y que no nos damos ni cuenta. Sólo a través de la entrega desinteresada, el tesón y la inocencia conseguiremos encontrar el auténtico tesoro.

Una joya literaria, del inigualable Saramago, en un cortometraje lleno de sabiduría.

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