18 octubre 2016 Educación

niño meditando

Intentar unificar el comportamiento de todos los niños resulta especialmente complicado. El periodo de la infancia es un momento convulso en todo ser humano en el que se forja la personalidad que, más o menos, nos acompañará en el futuro, por eso es necesario experimentar, buscar y atreverse, rompiendo todas las reglas o, al menos, intentándolo. Dicen que la infancia es sólo para los valientes, y así es.

Por eso poner freno a ese ímpetu, que no siempre es mal intencionado, es bastante difícil. Lo cierto es que debemos regirnos por unas reglas, un orden y unas normas de educación, y así es como se lo tenemos que enseñar a nuestros niños. El recurso más inmediato, ante una reacción errónea en nuestros pequeños, suele ser siempre el castigo. Pero ¿no estaremos utilizando la herramienta menos adecuada? En una escuela infantil de Baltimore, en Estados Unidos, emplean un método diferente, y parece que les funciona: la meditación.

Todos los que tenemos una cierta edad, en algún momento de nuestra infancia hemos recibido alguna que otra reprimenda por parte de nuestros profesores. Un tirón de orejas, una amenaza o castigado cara a la pared, suelen ser los más habituales. Afortunadamente con el tiempo, este tipo de prácticas, han ido eliminándose, para pasar a otras que, parece, tampoco funcionan demasiado bien: el rincón de pensar, más tareas para casa o la visita al despacho del director.

La Escuela Elemental Robert W. Coleman de Baltimore ha creado una técnica que, al parecer, les está funcionando muy bien, se trata de la habitación de meditación, un lugar muy especial para aquellos niños desobedientes. Este singular cuarto está decorado de una forma muy sugerente para invitar al pequeño a que piense sobre sus actos y la razón del porqué ha llegado hasta allí. Enseñarles a respirar y a meditar de forma consciente, les ayuda a calmarse para retomar, de nuevo, un ritmo beneficioso para él y, al mismo tiempo, para el resto de sus compañeros.

niños meditando

Este cuarto está decorado de una forma muy especial, utilizando elementos sonoros o lumínicos con los que los niños podrán conectar, de forma inconsciente, con esa parte suya que necesita relajarse. El color malva es el que predomina, tanto en la decoración, en la iluminación o en esos cojines, casi “mágicos”, en los que los más pequeños se adentrarán en un viaje hacia el fondo de sí mismos.

Vía | Mor.bo
Fotos | Soy espiritual y Expansión

También te puede interesar

Comentarios

2 comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *