19 marzo 2017 Entretenimiento, Salud

pantalla y diabetes

Es innegable que el mundo de la tecnología ha venido a traernos un sinfín de beneficios en nuestro día a día. El mundo de las comunicaciones o la diversión, por ejemplo, se ha visto colmado de bendiciones con estos nuevos modos de llegar a todo el mundo, de forma instantánea y sin tener más que mover dos dedos. Precisamente nuestros niños, que ya han nacido en este boom de las nuevas tecnologías, suelen ser los más hábiles para, sobre todo, divertirse con ellas. Pero ¿dónde está el límite para que algo beneficioso no se convierta en un perjuicio para su salud?

Jugar con las consolas, con la tablet o quedarse embobado con la televisión a partir de tres horas, según un estudio reciente, puede ser perjudicial para nuestro niños, sobre todo porque aumenta el riesgo de padecer diabetes tipo 2.

Una investigación que asocia las horas frente a la pantalla y riesgo frente a algunas enfermedades

Esta nueva investigación, que viene a ahondar más sobre el tema de los riesgos que provoca la adicción a las nuevas tecnologías por parte de los niños, se ha realizado en el Instituto de Investigación de la Salud de la Población, dependiente de la Universidad St Georges de Londres, en Reino Unido. Para llegar a la conclusión se ha tomado como referencia a 4.500 alumnos, de 200 colegios de primaria, que tenían entre 9 y 10 años, a los que se les ha evaluado distintos factores de riesgo relacionados, entre otros, con el corazón.

Estos factores se centraron en el nivel de grasa en sangre, resistencia a la insulina, niveles de glucosa, tensión arterial y grasa corporal. Estos datos se cotejaron con los hábitos de los niños con respecto a su actividad, especialmente aquella en torno a la diversión y el modo en el que la practicaban.

niño adicto a los videojuegos

Más grasa corporal, más glucosa y resistencia a la insulina

El resultado fue especialmente esclarecedor pues sólo un 4 por ciento de los niños afirmaban que los videojuegos, el ordenador, la tablet o la televisión no formaban parte de su rutina diaria. El resto se dividió en distintas horas: desde los que pasaban una hora o menos; los que los utilizaban dos o tres horas al día; y los que su tiempo era casi ilimitado, saltando de las tres horas diarias.

Al comparar los datos de salud que manejaban, se pudo comprobar como estos últimos, aquellos niños que pasaban más de tres horas, presentaban un nivel de grasa corporal superior a los del resto, además sus niveles de glucosa eran muy superiores, presentando una importante resistencia a la insulina. Otra característica que presentaban estos pequeños era el descontrol en la leptina, la hormona que controla el apetito. Por lo tanto, con este diagnóstico, las posibilidades de que el niño desarrolle diabetes tipo 2 aumentan de forma alarmante.

Vía | Cuatro
Fotos | Colmenarejo blog y Guía infantil

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