9 diciembre 2014 Crecimiento, Educación

Volver a ser bebés

Durante los primeros años de vida de nuestro bebé, los niños avanzan de forma inagotable e imparable. No debemos olvidar que fabrican la base que va a sostenerles a lo largo de sus siguientes años. No en vano son muchos los expertos que afirman que es durante esa época en la que se fortalecen los lazos, se crean los vínculos y se edifica la personalidad y equilibrio emocional que luego nos acompañará el resto de nuestros días. Así que, a veces, más que verlos como unos meros niños caprichosos y sin fundamento, mejor nos vendría intentar ponernos en su lugar y buscar las mejores soluciones para su desarrollo.

No suele ser descabellado ni extraño que exista algún periodo en la vida de nuestro niño en el que intente volver a la época de su niñez más temprana. Volver a ser un bebé es una de esas etapas en las que creemos que retroceden en su camino y, en la mayoría de los casos, no sabemos como solucionar. Este suele ser un comportamiento muy relacionado con los niños de entre 3 y 4 años y, especialmente, cuando acaba de llegar un hermanito a casa. Una forma de llamar la atención y buscar los cariños de mamá. Pero ¿cómo se manifiesta? y ¿qué podemos hacer?

  • Se despierta varias veces por la noche. Llama a papá y a mamá varias veces a lo largo del sueño nocturno e, incluso, intenta volver a meterse en su cama. La solución: cuéntale un cuento, cántale una canción, tranquilízale y hazle entender lo bien que está en su camita, si lo llevas a la tuya ya será muy complicado volverlo a sacar.
  • Habla como un bebé. Balbucea, lloriquea, no vocaliza y parece haber retrocedido en su lenguaje. Suele ocurrir en aquellos que acaban de tener un hermano. Lo mejor es hacerle sentir lo importante que es ser el mayor y dedicarle tiempos y cuidados para que no se sienta “destronado”.
  • Se hace pís. Ya tenía bien controlados los esfínteres y, de repente, vuelve a mojarse, especialmente por la noche. Después de comprobar que no es un problema físico, necesitaremos paciencia y hacerle ver lo estupendo que es no llevar pañales como el pequeñajo de su hermano.
  • Pide, de nuevo, el chupete. Ha visto a su hermano con él y todavía tiene el recuerdo demasiado reciente. Si nos negamos en redondo posiblemente recurra a meterse el dedo en la boca, lo que es peor, así que vamos a ser tolerantes y se lo daremos por la noche. Poco a poco se lo vamos a ir retirando sin demasiados traumas.

Vía | Ser Padres
Foto | Blog de chupetes

También te puede interesar

Comentarios

1 comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *