6 febrero 2016 Opinión

poema de Gibran

Si hay algo verdaderamente complicado en la vida es educar a otro ser humano, mucho más cuando esa educación va dirigida a nuestros hijos, esos seres maravillosos que han nacido del amor y que nunca dejan de estar vinculados a nuestro corazón, por muchos años que pasen. En esa tarea, que a veces resulta ingrata, los padres, a menudo, parece que nos perdemos. ¿Hasta dónde darles libertad? ¿En qué punto frenar sus impulsos? ¿Cuándo admitir que son independientes y mayores?

Ante todas estas preguntas siempre son bien recibidas palabras sabias, de esas que son capaces en ahondar en nuestra alma, más allá del propio raciocinio. Y así es como nos llega este poema del poeta libanés Khalil Gibran. Un pensamiento que nos hace plantearnos la maternidad desde otro punto de vista.

SOBRE LOS HIJOS

Tus hijos no son tus hijos,
son hijos e hijas de la vida,
deseosa de sí misma.

No vienen de ti,
sino a través de ti,
y aunque estén contigo,
no te pertenecen.

Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos,
pues ellos tienen sus propios pensamientos.

Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas,
porque ellos
viven en la casa del mañana,
que no puedes visitar,
ni siquiera en sueños.

Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerles semejantes a ti,
porque la vida no retrocede ni se detiene en el ayer.

Tú eres el arco del cual tus hijos,
como flechas vivas,
son lanzados.
Deja que la inclinación,
en tu mano de arquero,
sea para la felicidad.

Foto | El Meme

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