1 agosto 2015 Entretenimiento, Opinión

Del revés

La protagonista de una de las películas infantiles más taquilleras de este estío (de hecho creo que compite con Los Minions), es un poco más mayor que la edad que tienen muchos de vuestros peques. Los cambios propios de la edad, de los que no nos ocupamos en El Blog Infantil, son causa del sentimiento, que escueta y parcialmente podríamos explicar como ‘tristeza por dejar atrás la niñez’, ‘tristeza por falta de comprensión’, ‘tristeza por…’. No es el espacio para hablar sobre ello, pero el caso es que Riley la experimenta, ¡y de que forma!, claro que en su caso, tal emoción se acentúa tras la mudanza.

En este artículo de prensa que leí esta semana, se hablaba acerca de la representación de las emociones en este afamado film. Me quedo con lo abstracto de estas, y con el hecho de que son capaces de modular el comportamiento de la persona. Tenemos cinco emociones básicas, que son el miedo, el asco, la tristeza, la ira y la alegría; fijaros en que intencionadamente he puesto la tristeza en el centro, porque creo que con la última juega un papel central en ‘Del Revés’; a pesar de que gracias a un guión bien elaborado y accesible al pequeño público, asco, miedo e ira, se muestran como mecanismos vinculados intrínsecamente al crecimiento, y ligados com muchas funciones.

Por ejemplo y saliéndome un poco de la peli, resultaría difícil entender cómo habríamos podido sobrevivir (como especie) sin el miedo que nos hace reaccionar frente a posibles peligros

La aparición de estos cinco personajes no es equilibrada, pero si algo tiene de bueno la película es que no nos presenta tristeza, asco, miedo o ira como si fueran ‘los malos’, sino que conviven en una aparente armonía, facilitada en parte por la consola.

Aunque si analizas un poco más (y yo en esto a veces me paso) descubres que de armonía nada, porque Alegría piensa que Riley debe estar siempre alegre, pues es una cualidad que le acompaña desde muy pequeña. Sin embargo, el precio de negar / inhibir las emociones es alto, porque al no expresarse sólo contribuyen a aumentar al caos en la mente de las personas.

Así que la enseñanza principal es: acompaña las emociones de tus hijos, ayúdales a expresarlas utilizando formas no dañinas, porque cuando se producen, tienen un sentido y una misión que cumplir. Los padres de la protagonista lo saben hacer, ¿no crees?

Foto | Inside Out

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