18 diciembre 2015 Salud

Alergias enfermedad cardiovascular

Un estudio de la Northswestern University, concluye que las enfermedades alérgicas podrían ser consideradas como factor de riesgo en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, en especial hipertensión y colesterol alto. En concreto las averiguaciones se centran en el asma y la fiebre del heno, porque provocan una inflamación que se relaciona a largo plazo con las dolencias anteriores. Además el asma crónica causa mayor sedentarismo, lo cual a medio plazo desemboca en presión arterial y colesterol. Según el doctor Silverberg (que es profesor asociado de la Universidad mencionada), el riesgo cardiovascular empieza en estos casos antes de lo que se creía hasta ahora.

Para los niños afectados por enfermedad alérgica, es importante modificar estilos de vida con el fin de evitar el riesgo mencionado; de lo contrario la incidencia de los trastornos aumentará en las décadas venideras. Y también queda por estudiar a fondo si el aumento global de las alergias puede causar directamente más enfermedades cardiovasculares.

Como sabéis, el asma es una enfermedad que provoca inflamación y estrechamiento en las vías respiratorios, puede ser causa de presión en el pecho, dificultades para respirar y sibilancia; la fiebre del heno es también llamada rinitis alérgicas y es consecuencia de la alergia al polen.

La investigaciones parten de datos obtenidos a partir de la Encuesta Nacional de Entrevistas de Salud. Se ha comprobado que los casos de alergias han aumentado en la población revisada por la encuesta (más de 13000 niños menores de 17 años); es importante resaltar que no todos ellos tendrán problemas cardíacos en el futuro, ni siquiera la mayoría de ellos. Parece ser que uno de los retos de los investigadores y pediatras es precisamente controlar el asma de forma más segura, porque las opciones disponibles en cuanto a medicamentos, se vinculan con efectos secundarios preocupantes.

Hasta ahora estas enfermedades de las que hablo, se asociaban con actividad física alterada, alteraciones del sueño y mayor morbilidad; gracias a este trabajo se puede conocer otro punto de vista y una nueva correlación, lo cual podría mejorar la salud y el bienestar de los niños enfermos.

Foto | Flickr-Rennett Stowe

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