Los beneficios de la escucha activa con los niños

Los beneficios de la escucha activa con los niños

Escrito por: Sacra    16 enero 2013     Sin comentarios     2 minutos

Saber escuchar a nuestros hijos de forma activa y participativa, les va a aportar una confianza en nosotros que está llena de beneficios emocionales. El diálogo diario puede ser la mejor forma de estrechar lazos que durarán siempre.

Sucede que a veces estamos tan enredados con nuestros problemas, con las idas y venidas de la vida, con los pequeños y vanos gestos cotidianos que, sin darnos cuenta, descuidamos lo verdaderamente importante, porque cuando tenemos niños pequeños lo más importante, siempre, está centrado en ellos.

Cuando los niños salen del cole, o vuelven de casa de la abuela, o de dar un paseo con la tía, seguro que tienen un montón de anécdotas que contarnos. Sorprendentes aventuras, pequeños enfados con su compañera de mesa o un encantador encuentro con un niño nuevo en el tobogán. Muchos niños no hace falta ni preguntarles para que se suelten a hablar, contándonos hasta el mínimo detalle de su experiencia lejos de nosotros, es por eso que solemos sumirnos en nuestros pensamientos, dejando que hable y de vez en cuando hacer un gesto de aprobación como si realmente estuviésemos escuchando. ¡Qué gran error!

La escucha activa es importantísima para que nuestros hijos establezcan unos vínculos emocionales y afectivos con nosotros que, difícilmente, podrán romperse ante cualquier situación adversa. Si nosotros les escuchamos con atención, les preguntamos, nos interesamos por sus pequeños problemas o sus novedades, por muy nimias que nos parezcan, ellos se sentirán importantes, válidos y, sobre todo, comprendidos y queridos.

Si esta práctica la vamos fomentando desde bien pequeños, encontrarán en nosotros, además de sus cuidadores, personas en las que confiar y con las que poder dialogar en los momentos más críticos, algo que si bien durante los primeros años pueden resultar anécdotas, más o menos intrascendentes, llegada la adolescencia vamos a ser de un gran apoyo para los grandes dilemas que se les acercan por el horizonte de la vida.

El diálogo es una práctica obligada en todo núcleo familiar, y no debemos olvidar que, igual que debemos regañar cuando las cosas no se hacen bien, del mismo modo debemos alabar cuando su conducta sea la adecuada. Así conseguiremos niños más felices y más seguros de sí mismos.

Vía | Save the children
Foto | La bitácora del psicólogo


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