Mitos de la leche: alergia o intolerancia a la lactosa
Después del susto de un cuadro de alergia a la lactosa en un bebé, a ningún padre se nos ocurriría darle sin preocupación un vaso de leche a nuestro hijo, aún cuando ya fuese un niño mayor o incluso, contando con la recomendación del pediatra. No obstante, este recelo tan normal como la vida misma, es según un reciente estudio avalado por el CSIC y la UCM, y patrocinado por la Federación Nacional de Industrias Lácteas (FENIL), infundado.
Según este informe, firmado por la profesora Manuela Juárez (CSIC) y por la catedrática de Nutrición Rosa María Ortega (UCM), la alergia a la leche de vaca solo afecta a los bebés y casi el 70% de los alérgicos la empiezan a tolerar antes de los dos años. A partir de esta edad, apenas se dan casos de alergia a la leche.
Otra cosa completamente diferente, es la intolerancia a la lactosa, una molestia que se manifiesta durante el proceso digestivo y que se suele desarrollar a partir de los cinco años de edad, aunque es más frecuente en adultos.
Pero que tu hijo sea intolerante a la lactosa no implica necesariamente que no pueda disfrutar de los beneficios de la leche y sus derivados. En el mercado existen múltiples productos bajos en lactosa, ya sea porque ha sido eliminada (leche deslactosada) o porque la contienen de forma natural en niveles muy bajos. En este último grupo estarían los quesos curados y semicurados, los yogures y demás leches fermentadas.
Por lo tanto y siempre bajo la supervisión de su pediatra, según las conclusiones de este estudio prácticamente cualquier niño puede beneficiarse de las propiedades de la leche.
Foto | Morguefile-Maxestraeten
Más información | Federación Nacional de Industrias Lácteas

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