Se llama Mateo pero, como bien confiesa, podría llamarse Juan, Pedro o Isabel, tan solo tiene dos meses de edad y le han diagnostica leucemia. Este podría ser un caso, como tantos, que desgraciadamente habitan las consultas de los hospitales, el silencio de las casas tristes o la angustia de los padres desesperados. Un monstruo que viene, con sus incisivas garras, a destrozar la ilusión de las familias, la sonrisa de la infancia y la esperanza de un futuro solo lleno de horizontes limpios. Pero Mateo no es un niño más, no es un expediente más en los archivos de la pediatría de nuestro país, Mateo es el que, a pesar de su corta edad, ha sabido revolucionar el mundo de la Red con su enérgica llamada a la solidaridad.
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