Pasaron los nueve meses y llegó el gran momento (IV)
Ya estas en el sanatorio y la ansiedad te carcomen, lo único que preguntas es cuando te llevarán a la sala de partos. Pues bien, lo harán cuando el cuello del útero haya alcanzado una dilatación de 5 ó 6 centímetros o más, te llevaran desde la sala de dilatación a la sala de partos, donde tendrá lugar el periodo de expulsión, o sea, el nacimiento de tu bebé.
Una vez que estés en la sala de partos, cuando empiece el periodo de expulsión, te van a ubicar en la posición en que se llevará a cabo el alumbramiento. En una camilla de parto, acostada o semiacostada, con las piernas levantadas. Por lo general, las piernas se apoyan en las ‘pierneras’ unos soportes que se ubican a los costados de la camilla que las mantienen elevadas y flexionadas.
La mayoría de los bebés nacen llorando, pero algunos no lo hacen de forma espontánea, a pesar de llegar al mundo sanos y vigorosos. El hecho de que tu hijo no llore no significa que tenga algún problema de salud o que esté deprimido. Puede ser muy saludable pero o llorar porque es muy tranquilo.
Luego de que tu bebé nazca se producirá el alumbramiento, que consiste en la expulsión de la placenta, órganos que lo nutrió a tu chiquito durante todo el embarazo. Y si te hicieron una episiotomía o tuviste un desgarro, el obstetra te efectuará una sutura.
Cuando nace tu bebé y luego de cortar el cordón, será trasladado a la sala de recepción del recién nacido. Una habitación cercana a la sala de partos donde le realizaran los controles médicos de rutina.
Fuente | Ahora Mamá
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