La seguridad en los centros infantiles

La seguridad en los centros infantiles

Escrito por: Maite Nicuesa    1 abril 2012     Sin comentarios     2 minutos

¿Cuántos alumnos por clase deben tener los profesores?

La seguridad de un niño siempre preocupa a cualquier padre que desea lo mejor para su hijo. Por ello, lo único que desea cuando el peque está fuera de casa es saber que está en buenas manos y está seguro. En este sentido, la muerte de dos niños en la última semana ha despertado la voz de alarma. Dos niños han perdido la vida: uno en Navarra al morir atrapado entre los barrotes de una vaya. Otro niño en Cataluña donde perdió la vida atragantado mientras comía fruta. Una noticia triste que no debe despertar un sentimiento de alarma generalizada sino que se debe tomar con prudencia.

Los expertos explican que las condiciones de seguridad de los centros infantiles, es excelente, entre otras cosas, porque cumplen con los requisitos legales. Sin embargo, existe un problema importante. Y es que en ocasiones, los tutores tienen que atender a demasiados niños en una edad en la que además, necesitan muchas atenciones, cercanía y se pierde de vista que un profesor es una persona de carne y hueso con limitaciones. No es un trabajador omnipresente que puede abarcarlo todo. En este sentido, Javier Urra matiza que: “Hay unos límites que no deben superarse. Cuantos más educadores y personal de apoyo haya, más seguros estarán los niños y mejor educación recibirán».


Se trata de los primeros años de vida de un niño, cuando requiere más protección para poder desarrollarse de una forma plena. En plena crisis económica, las administraciones están marcadas por los recortes. Por ello, algunas Comunidades Autónomas consideran que aumentar los niños por clase es una forma positiva de cuadrar los números. Esta idea ha despertado la preocupación en los profesores ya que resulta negativa, no sólo para los niños, sino también, para ellos como profesionales.

Sencillamente, porque tienen exceso de responsabilidad, una gran presión emocional y pueden sufrir agotamiento. Simplemente, es mejor hace uso del sentido común para entender que si en más de una ocasión, un padre puede sentirse desbordado ante la rutina diaria, un profesor también puede sentirse así cuando tiene que cuidar de más de veinte niños por clase. ¿Cuál es tu opinión al respecto?

Más información | La Razón


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