Suelo pélvico durante el embarazo: por qué cuidarlo antes del parto

Suelo pélvico durante el embarazo: por qué cuidarlo antes del parto

Escrito por: Jaime Gomez   07/09/2026   6 minutos

Imágenes generadas por IA

Cuidar el suelo pélvico durante el embarazo reduce el riesgo de incontinencia y facilita el parto. Guía práctica por trimestres con recomendaciones de matronas y fisioterapeutas.

Durante el embarazo, tu cuerpo cambia a una velocidad que a veces cuesta seguir. Y hay una zona que trabaja en silencio, sin que la veas, aguantando cada vez más peso: el suelo pélvico. Prepararlo antes del parto no es una moda ni algo "que hacen las famosas". Es una recomendación clara de matronas, fisioterapeutas especializados y de la propia SEGO.

Aquí te contamos qué es, por qué importa cuidarlo desde el primer trimestre y qué puedes hacer en cada etapa. Sin culpa, sin agobios y con información contrastada.

Qué es el suelo pélvico y qué función cumple

El suelo pélvico es un conjunto de músculos, ligamentos y tejido conectivo que cierra la pelvis por abajo. Imagínalo como una hamaca que sostiene la vejiga, el útero y el recto. También interviene en la continencia urinaria y fecal, en las relaciones sexuales y, por supuesto, en el parto.

Es una musculatura profunda, así que no la ves ni la controlas con la misma facilidad que un bíceps. Pero se entrena. Y responde bien cuando le prestas atención.

Por qué el embarazo lo pone a prueba

El útero pasa de pesar unos 60 gramos a superar el kilo al final del embarazo. Súmale el bebé, la placenta y el líquido amniótico. Todo ese peso recae, literalmente, sobre el suelo pélvico durante meses.

A eso se añade el efecto de la relaxina y otras hormonas, que aumentan la laxitud de los tejidos para permitir el paso del bebé. El resultado: una zona más vulnerable a distensión, debilidad y microdesgarros incluso antes del parto.

Consecuencias de no cuidarlo: incontinencia, prolapsos y más

La consecuencia más frecuente son los escapes de orina al toser, estornudar o reír. Según datos publicados en revistas de ginecología, entre un 30 y un 50% de las embarazadas experimentan algún grado de incontinencia urinaria en el tercer trimestre o el posparto.

Otras posibles consecuencias:

  • Prolapsos de vejiga, útero o recto (descenso de estos órganos).
  • Dolor perineal persistente tras el parto.
  • Molestias en las relaciones sexuales.
  • Sensación de pesadez en la zona genital.

No son inevitables. Y muchas se previenen con trabajo temprano.

Cambios normales del suelo pélvico por trimestre

En el primer trimestre, los cambios hormonales ya empiezan a ablandar los tejidos, aunque el peso todavía es pequeño. Es el mejor momento para tomar conciencia de la zona.

En el segundo trimestre, el útero sube por encima del pubis y el centro de gravedad cambia. Puedes notar algo más de presión al final del día.

En el tercer trimestre, la carga es máxima. Aparecen escapes leves, sensación de pesadez y, a veces, ganas frecuentes de orinar. Es esperable, no significa que algo vaya mal.

Señales de alarma: cuándo consultar con matrona o ginecólogo

Consulta sin esperar si notas:

  • Escapes de orina abundantes o constantes.
  • Sensación de bulto en la vagina.
  • Dolor perineal intenso o punzante.
  • Pérdidas de heces o gases sin control.
  • Sangrado no relacionado con revisiones ginecológicas.

Tu matrona puede derivarte a una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico si lo considera necesario.

Ejercicios de Kegel en el embarazo: cómo hacerlos bien

Los ejercicios de Kegel consisten en contraer y relajar la musculatura del suelo pélvico de forma consciente. La clave está en identificar bien la zona: es el músculo que usarías para cortar el pis a mitad de la micción (aunque este truco solo sirve para localizarlo, no para practicarlo al orinar).

Una pauta habitual recomendada por matronas:

  • Contracciones lentas: aprieta durante 5 segundos, relaja 10. Repite 10 veces.
  • Contracciones rápidas: aprieta y suelta con rapidez, 10 repeticiones.
  • 2 o 3 series al día.

Puedes hacerlos sentada, tumbada o de pie. Lo importante es no contraer glúteos, abdomen ni muslos a la vez. Y respirar con normalidad.

Fisioterapia de suelo pélvico durante el embarazo

Si tienes acceso, una valoración con una fisioterapeuta especializada en obstetricia hacia la semana 20-24 es muy útil. Puede evaluar tu tono muscular, enseñarte a activar la zona correctamente y trabajar la elasticidad del periné para el parto.

En el tercer trimestre suele introducirse el masaje perineal, que la evidencia asocia con menor riesgo de desgarros y episiotomía. Tu matrona puede explicarte cómo hacerlo en casa a partir de la semana 34.

Otras pautas prácticas por trimestre

Primer trimestre

  • Toma conciencia de la zona con ejercicios suaves de Kegel.
  • Cuida la postura: evita arquear la zona lumbar.
  • Hidrátate bien y previene el estreñimiento (empujar fuerte castiga el suelo pélvico).

Segundo trimestre

  • Introduce actividad física adaptada: natación, yoga prenatal, caminar.
  • Evita ejercicios de impacto (saltos, correr intenso) si notas presión.
  • Aprende a exhalar al hacer esfuerzos (levantar peso, incorporarte).

Tercer trimestre

  • Empieza el masaje perineal desde la semana 34, si tu matrona lo indica.
  • Practica posturas de parto que descarguen la zona (cuclillas apoyada, cuadrupedia).
  • Descansa tumbada de lado para aliviar presión. Si tienes dudas sobre esto, te puede interesar esta guía sobre posturas para dormir en el embarazo según el trimestre.

Mitos frecuentes que conviene desmontar

"Si voy a tener cesárea, no necesito trabajar el suelo pélvico." Falso. El embarazo por sí solo lo debilita, con o sin parto vaginal.

"Los Kegel se hacen mientras orinas." No. Solo para identificarlo una vez. Hacerlos así puede favorecer infecciones y disfunciones.

"Si no tengo escapes, no hay problema." La ausencia de síntomas no equivale a un suelo pélvico sano. Puede estar hipertónico (demasiado tenso) y también dar problemas.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo empiezo a hacer ejercicios de suelo pélvico? Puedes empezar desde el primer trimestre, siempre que tu embarazo curse sin complicaciones. Consulta con tu matrona si tienes amenaza de parto prematuro o placenta previa.

¿Los Kegel dificultan el parto? No. Un suelo pélvico entrenado no es un suelo rígido. Aprender a contraerlo también implica aprender a relajarlo, algo clave en el expulsivo.

¿La fisioterapia de suelo pélvico está cubierta por la sanidad pública? Depende de la comunidad autónoma. En algunas se ofrece en el posparto; el seguimiento durante el embarazo suele ser privado. Pregunta en tu centro de salud.

¿Puedo hacer deporte con normalidad? Sí, adaptado. Natación, caminar, yoga prenatal y pilates hipopresivo (con profesional formado) son buenas opciones. Evita impactos fuertes si notas presión o escapes.

¿Y después del parto? La recomendación general es esperar a la cuarentena y hacer una valoración con fisioterapeuta especializada antes de retomar Kegel o ejercicio de impacto. Cada posparto es distinto.

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