20 septiembre 2010 Actualidad, Psicología

los bostezos contagiosos se desarrollan a partir de los 4 años

Acaba de finalizar un estudio en la Universidad de Connecticut, Estados Unidos, en el que se muestran distintos aspectos sobre los bostezos y su capacidad de contagio. Tal cual se nos pega una gripe o la varicela, así nos encontramos con que, un gesto tan habitual en el ser humano, deja de ser involuntario para convertirse en una epidemia que afecta al resto del grupo en sólo unos segundos.

Es sabido que en los bebés el bostezo es habitual y sí corresponde a un mecanismo involuntario. No en vano está demostrado que en útero de la madre y a partir del tercer trimestre es fácil ver al bebé bostezando. Pero este estudio se centra en su capacidad de contagio y sólo se produce a partir de los cuatro años. Ver a otra persona bostezando o, incluso, nombrar la palabra provoca una reacción automática que nos hace abrir la boca inmediatamente.

Para llegar a tal conclusión los especialistas escogieron a un grupo de niños entre 1 y 6 años. En una primera sesión, a un grupo de diez niños, se les contó cuentos durante un determinado tiempo, sin que se apreciara ninguna reacción. En una segunda sesión, otro grupo de niños escuchó la misma sesión de cuentos pero, en esta ocasión, el narrador bostezó al poco de iniciarse la sesión. La reacción fue inmediata y todos los niños acabaron bostezando.

También se ha podido desprender de este estudio que los niños autistas son menos propensos al bostezo contagioso. Esto puede ser debido a que el bostezo contagioso es un signo de empatía y esta se va desarrollando, lentamente, en los primeros años de vida, algo que no sucede con los niños autistas que suelen dejar pasar por alto estas señales emocionales en los demás.

Vía | El Mundo

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