14 mayo 2011 Educación, Entretenimiento

Las clases extraescolares no deben generar estrés
Casi todos los niños participan en alguna actividad extraescolar. Unos lo hacen por gusto propio o de sus padres, en otros casos son un recurso para que los niños estén atendidos en horario laboral y otras veces los padres consideran que deben adquirir un determinado conocimiento para completar su formación. En cualquier caso, las extraescolares tienen fama de ser excesivas y provocar estrés e incluso depresión u otros problemas a los niños.

Ante la falta de estudios que confirmen esos riesgos, la Sociedad de Investigación del Desarrollo del Niño (SRCD, sus siglas en inglés), ha celebrado un simposium en Montreal (Canadá) en el que expertos han tratado de explicar: ¿Cómo afectan estas actividades al rendimiento académico? o ¿dónde está el umbral que diferencia cuántas son pocas o muchas actividades?

Jennifer Fredrick, profesora de Desarrollo Humano explica a El Mundo que, “El mensaje es que los padres deben encontrar el equilibrio y prestar atención a las señales del niño. Si parece que sufre estrés es necesario reducir las actividades. La participación en contextos extraescolares es beneficiosa para él, pero siempre que los padres se fijen en si el menor da o no muestras de sobrecarga. Lógicamente la sobrecarga depende de cada niño y nadie mejor que sus padres para conocerle y saber hasta donde podemos pedir o permitir.

Otro de los expertos participantes, Edin Radal de la Universidad de Loyola en Chicago ha contado que, “la participación en las actividades extracurriculares se ha asociado con un mayor rendimiento académico, menos problemas de conducta y mayores tasas de éxito en la edad adulta. Sin embargo, se ha constatado que estos beneficios se logran en función también del tipo de actividades. Algunas investigaciones han constatado que los niños con exceso de estas clases tienen más riesgo de depresión y soledad en comparación con los que realizan una actividad extra moderada”.

Queda claro que las extraescolares deberían ser actividades que el niño elija y disfrute. Además no deben suponer un esfuerzo tan grande que repercutan en la actividad escolar y mucho menos en la salud del niño. Yo lo tengo claro, intentaré que conozcan varias cosas y prueben. Aunque hay algo para mí obligatorio, la natación. Eso sí en cuanto aprendan a nadar, serán ellos los que decidan porque la intención no es tener un nuevo Phelps en casa.

Y para tí, ¿hay algo imprescindible?

Vía | El Mundo
Foto | Flickr-Gobierno Municipal de Piñas

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