27 marzo 2017 Viajar

La importancia de adaptarse al nuevo horario

Si vas a emprender un largo viaje en avión con los niños deberás saber que su reloj interno puede ser complicado de controlar, por eso hoy te daremos algunos tips para que puedas vivir la transición en los viajes sin mayores consecuencias.

Sabemos que programar el reloj interno en los viajes largo puede ser complicado también para los adultos, se necesitará algunos días para que los pequeños lleguen a cumplir su horario habitual, este mismo proceso de adaptación se tendrá que llevar adelante al regresar a su hogar.

Una de las alternativas para adaptarlo al nuevo horario será que, si se viaja al este se deberá acostumbrar el niño y levantarlo un poco antes de su horario habitual, pero si el viaje será en dirección oeste será necesario retrasar la hora de irse a dormir, esto se tiene que hacer al menos por tres días antes de viajar, una manera de que el pequeño se vaya acostumbrando lentamente a los cambios.

Es muy importante que tomemos las medidas necesarias para acostumbrar a los niños al horario cambiado de manera gradual.

En el momento de realizar el viaje tendremos que programar los relojes a la hora del lugar de destino y comenzar a ajustar los horarios de comida y los horarios de sueño, es normal que los niños sientan un poco de confusión ante esta situación y no puedan, en un comienzo, diferenciar el día de la noche, lo cual ayudará a alterar la zona horaria.

Es muy importante que tomemos las medidas necesarias para acostumbrar a los niños al horario cambiado de manera gradual. Acostumbrarse a estos nuevos horarios necesitará de unos días y de mucha paciencia, pero no es imposible.

Un punto clave, que no siempre se tiene en cuenta, es que para poder sobrellevar la situación no solo será necesario reacomodar el horario del sueño sino que también se tienen que cambiar el tiempo de juego de los niños y el horario de las comidas. En el caso de que el viaje sea al este se tendrá que levantar más temprano de lo acostumbrado, desayunar y comenzar con las actividades cotidianas.

A la hora de irse a dormir será necesario que el pequeño se encuentre cansado, si es necesario se podrá evitar la siesta, una forma de ayudarlo a que se vaya a la cama más rápido.

Los cambios nunca se deberán realizar de manera brusca, los niños tardarán un tiempo para adaptarse. Es normal que frente a los cambios de horarios los niños se despierten a la mitad de la noche y que sientan apetito en ese momento, por eso sería aconsejable brindarle algún bocadillo saludable e intentar que vuelva a dormirse.

La luz natural es una gran aliada para poder programar el reloj biológico, por lo que es aconsejable pasar una buena cantidad de tiempo al aire libre.

Para lograr buenos resultados en este proceso de adaptación deberás conocer las zonas horarias del sitio al que irán. Tengamos presente en en muchos casos los vuelos son por la noche esto puede ser positivo ya que pasarán una parte del viaje durmiendo. Si el vuelo es en el día solo podrán disfrutar de una breve siesta, la que generará más cansancio para las actividades diarias.

Vía | Cuidate plus
Foto | Pixabay – Gellinger

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