29 diciembre 2015 Educación, Entretenimiento

cortometraje: el juego de geri

El mundo de la diversión y el ocio infantil también puede servirnos como fuente de inspiración para enseñarles a nuestros niños la necesidad de fomentar ciertos valores a nuestro alrededor. Aunque son muchas las herramientas de las que disponemos, gracias a la tecnología, muchas veces los padres olvidamos la verdadera importancia que poseen ciertas prácticas para que nuestros niños crezcan en un entorno más amoroso y tolerante, entendiendo que el mundo es un vergel variopinto en el que todos tenemos cabida y, por ello, debemos ser respetados.

Es así como fomentamos los valores en nuestros hijos. Pero también es verdad que a ciertas edades resulta complicado explicarles algunos conceptos que resultan extremadamente ambiguos, lo mejor es recurrir al mundo del ocio y la diversión, y nada como el cine para ayudarnos en esta digna y hermosa tarea. Es así como algunos cortometrajes de animación se han convertido en nuestro mejores aliados, ofreciendo unos minutos de diversión y, también, reflexión.

Hoy os traemos un nuevo trabajo de Pixar y que ha recibido multitud de galardones y premios, entre ellos el del Mejor Corto de Animación de los Premios Oscar de 1998, además del de Anima Mundi o el del Festival de Zagreb, todos ellos en el mismo año en el que fue realizado.

Su autor es Jan Pinkava, el mismo que algún tiempo después se lanzó a la realización de un largometraje, también de animación, con el que consiguió también buenas críticas como fue “Bichos, una aventura en miniatura”. Trabajos que, sin duda, además de darle buenos éxitos profesionales, también lo avalan como uno de esos creadores que, además de la diversión, intentan transmitir valores fundamentales para la convivencia humana.

“El Juego de Geri”, así es como se conoce en su versión original, o como se tradujo al español como “El Maestro de ajedrez” es un cortometraje de apenas 5 minutos en el que vamos a conocer a un anciano solitario que juega al ajedrez consigo mismo. Es así como se convierte en su aliado y, al mismo tiempo, su más duro rival en una partida de ajedrez que resulta ser especialmente decisiva. Seguro que encantará a los niños pero, mucho más, a los papás.

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